Todas las entradas por Jaime Torres Torres - Periodismo alternativo

Periodista independiente con más de tres décadas de experiencia en la prensa escrita y radial.

De luto la Salsa: murió el sonero Piro Mantilla

Por Jaime Torres Torres

En el muro de su hija Blanca hay un crespón que anuncia que los salseros del mundo estamos de luto.

Y no hay duda que sí porque murió su padre Piro Mantilla, el primer cantante del Apollo Sound de Roberto Roena y el intérprete de los éxitos, a juicio de este periodista, más populares de esta agrupación.

Nadie ha interpretado como Piro el bolero “Soñando con Puerto Rico” de Bobby Capó, estampado en el primer álbum de la orquesta para el sello Fania Internacional, editado en 1969.

Cuando el Apollo celebró su vigésimo quinto aniversario en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes, Piro -avasallado por la emoción- declamó parte de su letra mientras el público que desbordó el recinto le reciprocaba con un estremecedor aplauso.

Eso se puede apreciar en el cedé y devedé “Roberto Roena y su Apollo Sound En vivo desde Bellas Artes”, distribuido por el sello Musical Productions del fenecido Tony Moreno.

Quien firma esta nota póstuma estuvo allí cubriendo para un diario de circulación general y puede dar fe de que Piro fue el cantante más aplaudido del inolvidable espectáculo producido a mediados de la década de 1990 por José Rafael Dueño.

El año pasado, en una entrevista a Roberto Roena, el bongocero, bailarín y director de orquesta reconoció que Piro fue fundamental en el éxito del Apollo Sound, con la salvedad -en una nota al calce de este redactor- de que el primer disco de Roena tras su salida de El Gran Combo fue con Los Megatones y el cantante fue el panameño Camilo Azuquita.

“Parte del éxito del Apollo fue el sonero Piro Mantilla, que cantaba y tocaba congas con un trío en el Black Angus en Miramar. Era un cantante diferente. Lo invité para la orquesta y aceptó. Yo no quise estar robándole músicos ni cantantes a nadie. Por eso Piro entró”, recordó Roena al aludir al sonero que popularizó “Tú loco, loco, y yo tranquilo”, “Mandingoré”, “El traqueteo”, “Chotorro”, “Te lo voy a jurar”, “El sordo”, “El escapulario” y el bolero “Soñando con Puerto Rico”, que aparece -como confirmación del impacto de su paso por esta banda- en la recopilación “Pa’ fuera” de 1972.

Siempre me pregunté porqué Piro, tras popularizar éxitos que casi medio siglo después el pueblo le pide a Roena que toque, no formó parte del frente de cantantes de la Fania All Stars y que a su salida de la orquesta en 1971 la compañía no lo retuviera.

A Piro le sobraba originalidad, autenticidad y conocimiento del difícil arte del soneo o la improvisación salsosa. No se parecía a nadie, en una época en que la referencia eran cubanos como Beny Moré, Miguelito Cuní y otros.

Pero a su salida del Apollo Piro Mantilla fue firmado por la Velvet, discográfica con sede en Venezuela y una sucursal acá, desde donde proyectó su carrera como solista hacia Colombia, Panamá, Perú y otros países.

Piro Mantilla y su Conjunto se establecieron con álbumes como “Mala cara” y “Como es”, entre otros.

El año pasado, me contó Javier Santiago, director de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, que varios de sus nietos asistieron al retro pulga salsero buscando parte de sus primeros discos como solista. Y encontraron en el formato de vinilo elepés con éxitos como “El buen borincano”, “Pequeña gitana” y otros.

Piro fue tan exitoso en su etapa posterior a su salida del Apollo que lo recuerdo amenizando una fiesta patronal en mi pueblo Río Grande, con la plaza tepe a tepe. Piro alternó con la Sonora Ponceña en las fiestas de 1977 y jamás olvidaré la escena de su firma de autógrafos y saludos a sus fans, mientras caminaba entre el público en una plaza en la que no cabía un alma.

Aquella noche los locutores y maestros de ceremonia Chilo Torres y Papuso Estrada se desbordaron en elogios hacia su persona. Y sepan que cantó “Soñando con Puerto Rico” y “El escapulario”, éxitos que nadie interpretó como él en el Apollo Sound.

Piro, quien también grabó con Cuchón y en la década de los 80 se reencontró con Roena y el Apollo Sound, grabando un álbum junto a otros cantantes pero sin mayor trascendencia, cantaba cuando su salud se lo permitía.

Mas se debe documentar en este In Memoriam que, tristemente, fue subestimado por sectores de la industria, que con mezquindad, pretendían vender homenajes y bailes sin los contratos y la remuneración correspondientes.

Su hija Blanca Mantilla, portavoz del grupo Leyendas de la Salsa, denunció en Facebook uno de sus sinsabores con los promotores que se dedicaron a explotar el nombre de Piro.

Aquí parte del texto:

“Hoy quiero comunicarles el porqué mi papá, el maestro Piro Mantilla, quien fue el primer cantante del Apollo Sound, no podrá ir a participar en el merecido homenaje que le van a celebrar al maestro Roena, por sus 60 años de carrera artística, el 25 de octubre. Por motivos fuera de mi voluntad y por no haberse tratado con el debido respeto, y atención. Pues a él no se le invitó formalmente, y no va a estar en el homenaje. Yo estaba en espera de una llamada que nunca se dio. Nunca se me llamó ni tan siquiera, con ese detalle. […] Como a mi padre no le van a dar su lugar, ni en la promoción, ni tampoco en el show, como se debe; entonces no puede ir a sentarse en una sillita, porque él es un cantante de primera; no un espectador más”, publicó Blanca al recordar que Piro era una persona de la edad dorada que ya no estaba tan activa como antes.

En la hora de su deceso, sin embargo, su obra lo inmortaliza. Ahora que la diáspora se nutre de los boricuas que se marchan tras la catástrofe del huracán María es innegable que no pocos tararearán estremecidos por la nostalgia la letra de “Soñando con Puerto Rico”.

Yo, no puedo ocultar

el orgullo que siento

ser puertorriqueño.

Y que mi pensamiento

no importa donde voy

me fuga hacia la Islita

no importa donde voy

a la Tierra Bendita

mi pensamiento

vuela”.

Descanse en Paz, Maestro Piro Mantilla.

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La Bandera de la Plena

Por JaimeTorresTorres

Cuando se escriba la historia de la música folclórica puertorriqueña habrá que reconocer, agradecer y documentar para la posteridad que Gary Núñez y Plena Libre fueron los cultores y exponentes del género más consistentes de finales del Siglo XX y las primeras dos décadas del Siglo XXI.

No es una aseveración caprichosa, sino la pura verdad. En casi 25 años, por el frente de la orquesta de plena y bomba han desfilado primerísimos intérpretes como Richard Martínez, Giovanni Lugo, Víctor ‘Toro’ Muñiz, Pole Ortiz, Wichie Camacho, Kalie Villanueva y Emanuel Santana, entre otros.

Los panderos de Plena Libre han sido depositados en las diestras manos de Rafi Falú, Charlie Pizarro, Israel Vélez y otros maestros del tambor de mano.

Y en 25 años de carrera, con 16 discos editados, han enriquecido el pentagrama plenero con las composiciones de Gary y con los clásicos de Mon Rivera, Cortijo e Ismael y Ángel Luis Torruellas, a quien incluso en 2005 grabaron en la producción “Evolución”.

Plena Libre, incluso, ha recorrido el Planeta y, de alguna manera, en honor a la verdad su proyección internacional de la plena abrió puertas a Los Pleneros del Truco y al Grupo Esencia.

Por eso, aún en los tiempos pos María, no puede pasar inadvertido un nuevo lanzamiento discográfico de la agrupación que, en una afirmación sincera de este periodista, ha sido la bandera de la plena boricua en el Planeta.

En la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, en la Calle Fortaleza en el ViejoSan Juan, ya está a la mano de los melómanos la producción “Amores en el camino”.

Y es casi providencial porque el saque es la plena “Puerto Rico”, cuya composición comparten Gary y el cantante Emanuel Santana. Con un preludio en danza puertorriqueña, la cadencia plenera se libera al compás del estribillo “No hay Tierra más bella/más bella que la mía”, en que se resalta la hermosura de nuestro archipiélago en un discurso de reafirmación patriótica, complementado por un solo del cuatrista Christian Nieves. El mambo de los trombonistas Rafi Torres, Nicolás Márquez, Lester Pérez y Randy Román y los efectos de cuerdas del tecladista Carlitos García sellan la excelencia de “Puerto Rico”, digna de difusión para subir la moral tras el sopetón de María.

https://m.youtube.com/watch?v=5r3wDSCLH_w

De la tradición loiceña, con los efectos de violines y los barriles de Víctor Vélez, el seis corrido “Bambulaé” imparte variedad a la producción que continúa con la confesión romántica de “A son de Plena”, que canta Víctor y con espacio para un solo de piano y otro de trombón de Rafi Torres, promoviendo Gary el protagonismo de sus músicos.

La secuencia sigue con “Lo que tiene ella” (“¿Qué es lo que tiene ella?/Que yo trato de olvidarla/y el corazón no me deja”), otra interpretación muy comercial de Emanuel, con solos de timbales de Manolito Rodríguez y del trompetista Luis ‘Perico’ Ortiz.

“A la mala no”, en el ritmo oriza que evoca a Maelo y Cortijo, es una respuesta al desamor y al desprecio, con la exigencia de respeto y cordialidad en la relación. Aquí se escucha lo que parece un tambor de acero, logrado en el teclado por Carlos García.

Otra plena, melosa e irresistible, es “Como te quiero yo” con un coro pegajoso que versa: “No, claro que no/tú no me quieres/como te quiero yo”. El solo de Rafi Falú en el requinto y la moña de trombones es otra experiencia auditiva fascinante.

La intensidad plenera baja un poco con la composición instrumental “Solitaria”, una fusión de jazz con bomba gracimá que Gary y su hijo Luis Gabriel dedican a Don Oscar López Rivera, con solos del líder en el ‘baby bass’, de Víctor en el barril y de José ‘Furito’ Ríos en el saxofón tenor.

A ritmo puro de seguidor, punteador y requinto Plena Libre rinde tributo al fenecido Kalie Villanueva y estrena en la grabación el tambor conocido como timbita de plena. “Recordando un amigo” es un gesto sincero de Plena Libre y sus cantantes Víctor y Emanuel.

“Un minuto de silencio/un minuto de silencio/no podrá calmar la euforia/vamos a sonar panderos/vamos a sonar panderos/hasta que llegue a la Gloria”.

Con el réquiem plenero al inolvidable Kalie Villanueva, que invita a pensar en los plenazos callejeros, se podría afirmar que finaliza por todo lo alto lo nuevo de Plena Libre.

Gary, sin embargo, redondeó con una ñapa: la plena “Por la ventana”, estrenada en la pasada Navidad.

“Amores en el camino” es otro disco merecedor de un reconocimiento entre lo más sobresaliente de 2017.

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Histórico junte salsero por Borinquen

Por JaimeTorresTorres

El trompetista Luis González alquiló una guagua y desde San Juan se trasladó junto a un grupo de reconocidos salseros al estudio de Nino Segarra en Sabana Grande.

Allí, el pasado 4 de noviembre, ocurrió un milagro musical: la grabación del sencillo “Después de la tempestad… ¡Puerto Rico se levanta!”

Una ofrenda de amor y esperanza para el pueblo, realizada por Nino y El Tsunami de la Salsa con una batería de experimentados cantantes, como Guillo Rivera, Moncho Rivera, Pedro Brull, Lefty Pérez, Rafi Andino, Josué Rosado, Agustín Marrero, Ricky Ramos, Eric Pabón, Jorge Nicolai, Kriptony Texeira, Kenny Cruz, David Morales, Nino y Carly Rivera en los coros.

Lo más grande del proyecto, que reunió a músicos como Ceferino Cabán, Moisés Cancel, Julio Loyola, Alexis Pérez, Pedro Montañez, Anthony Rodríguez y el propio Tsunami, es que es un obsequio para el pueblo.

La radio, con La Z en la delantera, ya la está tocando y en los próximos días alrededor de mil discos, con su vistosa carátula, serán distribuidos gratuitamente.

Luis observaba imágenes de la devastación del huracán María y se comunicó con su amigo Nino Segarra para compartir su inquietud de dedicar una canción a Puerto Rico, sin imaginar que su colega pensaba precisamente lo mismo.

“Yo le debo mucho a Puerto Rico. Cuando compartí la idea con Nino, él tenía el mismo pensamiento. Nino ya estaba componiendo la canción. Tenía una estrofa y el título. Nino hizo el arreglo, consiguió los músicos y yo los cantantes”, explicó Luis, quien contactó a los artistas mediante mensajes de texto que todos los que grabaron respondieron en la afirmativa.

La mañana del sábado 4 de noviembre manejaron hacia Sabana Grande. Partieron de las inmediaciones del Hospital del Maestro en Hato Rey, manejando por el Expreso PR-52, en dirección a Ponce, aunque se detuvieron en Coamo a recoger a Guillo Rivera.

“Grabamos, uno por uno, y al terminar el día nadie se quería ir. Fue un compartir entre colegas. Muchas fotos, muchos selfies y abrazos. Algunos fueron acompañados por sus esposas. Fue una experiencia histórica donde compartimos con soneros y grandes cantantes”.

Con desprendimiento encomiable, el personal cedió su talento. La letra de Nino inspiró los soneos que fluyeron fácilmente en el estudio y los versos del segmento en décima campesina que incluye la canción.

“Ellos mismos inspiraron sus soneos y es impresionante porque compartían entre amigos con respeto, sin problemas de egos. Fue un compartir precioso. Todo el mundo comió. Se llevaron alimentos. Nunca había vivido algo así. Es una cosa que si uno la planifica no sale. Todos cantaron con el corazón en la mano. Fue una gran experiencia”.

Hoy, por PR TV Canal 6, estrenarán el vídeo del proceso de producción en el estudio, pero con visuales de la Isla del Encanto, previo a la catástrofe de María.

Nadie cobrará un centavo. Es solo para uso promocional. Y conste: se invirtió dinero en la producción e impresión de los discos compactos.

“En ningún momento pasó por mi mente la idea del lucro. Esto es un regalo para mi Patria”, subrayó Luis González.

Nino, por su parte, comparte los sentimientos del Tsunami. Cuando recuerda que decenas de estudios de grabación fueron destruídos por María, agradece la bendición de que el suyo resultó ileso y pudo ser útil en la producción memorable de “Después de la tempestad… ¡Puerto Rico se levanta!”

“Para mí es un honor siempre ayudar a mi País y estoy orgulloso de ser puertorriqueño. Ya este tema lo he llevado fuera de Puerto Rico, como Colombia. La idea es ayudar a nuestro País”.

La experiencia con la batería de primerísimos exponentes de la salsa Nino la califica como “espectacular”.

“Fue un día intenso. Todos llegaron al estudio de mi casa en Sabana Grande. Que todos esos cantantes llegaran allí fue una experiencia muy bonita. Mi amigo Luis tiene un gran poder de convocatoria. Había algunos que hacía tiempo que no veía y otros con los que he compartido en tarima”.

Entre música, letra y arreglo, la producción apenas demoró cuatro días. “Es algo espiritual. Todo fluyó muy bien. Todos aportaron su talento y en poquito tiempo hicimos todo”.

Para Nino es la confirmación de la fuerza y el poder de la cultura popular, en particular la música, como instrumento de esperanza y aliento, útil para adelantar causas.

“Todos son talentos puertorriqueños, muchos con compromisos, pero se pudo hacer el junte. Todo se hizo en el estudio. Parte de las décimas son mías. Pero como no esperaba tantos cantantes, abrimos el tema para que todos participaran. Ellos aportaron gran parte de las décimas. Fue un trabajo en equipo. Es una canción que dura casi siete minutos y las emisoras la han sonado completa”.

El lado desconocido de Filiberto

Por Jaime Torres Torres

A mis manos llegó una extraña recopilación de canciones cubanas y puertorriqueñas conceptualizada y ordenada por don Filiberto Ojeda Ríos que, en la coyuntura del décimo aniversario de su martirio, acaecido el 23 de septiembre de 2005 en Hormigueros, revelan con elocuencia un rasgo desconocido por la opinión pública sobre el fenecido boricua.

Las circunstancias en que recibí el disco compacto son muy relevantes, pero no es prudente su dilucidación. Lo que sí importa, y es oportuno aclarar en la presente efeméride, es que la imagen de Filiberto ha sido demonizada por algunas poderosos medios que, con su silencio, ofrecen un servicio periodístico mediocre a la nación y al Mundo, sin demostrar un ápice de dignidad y respeto a su heterogéneo universo de lectores.

Podríamos comentar el perfil religioso-cristiano de Filiberto y sus esporádicos encuentros en el clandestinaje con el Arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, pero es menester reflexionar, para honrar la memoria del patriota, sus andanzas por el pentagrama.

Una fuente obligada es el libro “La Luz desde la ventana” (Conversaciones con Filiberto Ojeda Ríos). Publicado en

Portada del libro “La luz desde la ventana” de Luis Nieves Falcón, publicado por Ediciones Puerto.

2002 por Ediciones Puerto, en el capítulo “Al compás del son y otros ritmos”, su autor, el fenecido abogado y sociólogo Luis Nieves Falcón, revela que en Cuba, en el umbral de la década de 1960, nada más y nada menos, ¡Filiberto fue maestro de trompeta de Arturo Sandoval!

“Al llegar a Cuba audiciona con la orquesta de Obdulio Morales en el Club Tropicana y comienza a trabajar el mismo día. Con Morales, también trabaja en el Circo Nacional de Cuba, lo cual considera una de las experiencias más hermosas de su vida profesional. A las pocas semanas de estar en Cuba, pasa a formar parte de la orquesta del maestro Armando Romeo, la

cual acompaña el espectáculo en el Tropicana.

Allí, tiene la oportunidad de compartir la primera silla con el extraordinario trompetista Manolo Mirabal (El Guajiro), posterior integrante del Buena Vista Social Club. Mientras se desempeña como músico en el Tropicana trabaja en el Conservatorio de Cubanacán.

Ofrece clases de técnica de trompeta a jóvenes músicos cubanos, entre los cuales se encuentra Arturo Sandoval. Al enterarse de la existencia de estas clases, varios músicos de Camagüey, Matanzas y Artemisa le solicitan poder tomar las mismas, lo cual acepta hacer gratuitamente”, narra Nieves Falcón en su libro.

En Puerto Rico, Filiberto tocó con varias orquestas. Irónicamente, a los 16 años, revela Nieves Falcón, ingresó al Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico y se unió a la Banda del ROTC, que dirigía Rafael Alers.

Filiberto estudió en la Escuela Libre de Música de San Juan y aunque originalmente se sintió atraído por el clarinete, le confesó a Nieves Falcón que, por un error en la solicitud de admisión, se indicó que su interés era estudiar trompeta. En 1948, versa el libro, sustituyó un viejo cornetín por un instrumento que ganó en un concurso y que le entregó don Ernesto Ramos Antonini.

Ángel del Busto, Sixto Bello, Rafael Duchesne y Adrian Benjamín fueron algunos de sus profesores. Además, Filiberto fue trompetista de las bandas de música clásica y popular de la institución académica.

“Posteriormente, la escuela crea un sinfonieta dirigida por el profesor Guillermo Figueroa y en la cual participan algunos profesores y estudiantes. ‘Fito’ (como le apodaban) es uno de estos. En la sinfonieta es que comienza a conocer la música clásica, las oberturas de todas las óperas, los valses de Strauss y diversas marchas. Es el repertorio obligado de la escuela para actividades de coronación, graduaciones, conciertos y recitales. Finalmente, en unión a varios compañeros, forma un grupo para llevar aguinaldos en la época navideña. En ese grupo toca la primera trompeta”, reseña Nieves Falcón.

En Nueva York, orientado por el profesor Del Busto, estudió con Edward Treutel, del Conservatorio de Música Julliard, y con Carmine Caruso.

Acá tocó con las orquestas de Miguelito Miranda, con La Panamericana de Lito Peña, la Sonora Ponceña, la Happy Hills y en la Ciudad de los Rascacielos, con las bandas de Joe Valle y Vicentico Valdés, cuya orquesta alternó en el Palladium con las de Tito Puente, Tito Rodríguez y Machito.

Sobre su paso por la Sonora Ponceña en 1963, su fundador, el centenario don Quique Lucca, resalta sin ambages la sensibilidad y caballerosidad de Filiberto.

“Mi relación profesional y personal con Filiberto Ojeda fue de mutuo respeto. Él llegaba a Ponce los jueves, ensayábamos, tocábamos los viernes, sábados y domingos. Entonces, él se quedaba en casa con nosotros de tres a cuatro días, siempre muy caballero, muy respetuoso. Después se iba a San Juan los lunes. Así fue durante los 10 a 12 meses, en el 1963, que fue trompetista de la orquesta”, documenta don Quique en su autobiografía “La Sonora Ponceña: Al compás de una vida”, publicada en 2007 por The Poets’ Refuge en Nueva York.

Don Quique revela que era frecuente el tema de la política en sus conversaciones con Filiberto. “Hablábamos mucho de política durante los viajes a San Juan y me escuchaba con todo respeto. Él, muy atento, escuchaba mis argumentos y en ocasiones me decía: ‘Caray, ahora sí tú me has puesto a pensar’. Cuando vino a Puerto Rico, y durante una entrevista que le hicieron por la WPAB, él preguntó por mí y los de WPAB lo trajeron aquí. Yo me alegré de verlo y compartir de nuevo con él porque, gracias a Dios, siempre mantuvimos un buen aprecio. Yo sentí mucho la muerte de Filiberto”.

Un testamento diferente

A pesar de que posteriormente Filiberto Ojeda Ríos, asesinado por el FBI a la edad de 72 años , consagraría y sacrificaría su vida a la lucha por la liberación de Puerto Rico, la música siempre fue su fiel, leal e incondicional acompañante.

A veces, cuando se acercaba la Navidad, ya fuera con grillete en su domicilio o desde el clandestinaje, se las ingeniaba para configurar unas colecciones de canciones que grababa en casete -y más adelante en cd- que le obsequiaba a sus familiares, amigos y compañeros de lucha.

Detalle del disco cuyo repertorio fue escogido por Filiberto Ojeda.

La que nos ocupa, una de posiblemente dos o tres que recién llegó a nuestras manos, el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, en la región Oeste, la reeditó en un disco compacto que apenas se consigue, posterior a su asesinato en 2005.

Se presume que Filiberto la grabó par de años antes. “Queridos compañeros y compañeras, esta selección musical la hemos confeccionado con mucho cariño para compartirla con quienes sabemos tienen un compromiso inquebrantable con nuestra lucha libertaria. Consta la misma de un escogido musical muy especial que incluye canciones patrióticas y clásicas del quehacer cultural histórico puertorriqueño al igual que del tradicional cubano. Es indudable que los puertorriqueños, como nación caribeña y latinoamericana, estamos obligados a dar cumplimiento al pensamiento de Betances y de José Martí, consistente en lograr una verdadera unidad caribeña que abra las puertas al desarrollo de la Federación de las Antillas. Estamos en el umbral del tercer milenio convencidos de que los años que se avecinan serán años de arduas luchas, de muchos sacrificios y de definición encaminada hacia nuestra patria libre y soberana. Vivimos para ello porque somos patriotas y revolucionarios. Vivimos para ello porque la libertad, la igualdad, la humanidad y el decoro constituyen el derrotero de nuestro pueblo. Estamos convencidos de que la libertad, no importe cuanto tiempo nos tome para alcanzarla, será irreversiblemente nuestra. No obstante, sabemos que cuando luchamos vivimos como hombres y mujeres libres. La libertad la cargamos en nuestro espíritu; la llevamos en nuestras almas y la ejercemos día a día en nuestras vivencias y luchas. Para todos, un fuerte abrazo patriótico, revolucionario y lleno de hermandad y afecto. Que el espíritu de todos se fortalezca y que nunca sea sometido a los incesantes sobornos que el sistema vende para comprar conciencias. Así la libertad será sentida con más fuerza. Con el abrazo patriótico y revolucionario, va la patria libre. ¡Qué viva Puerto Rico libre hasta la victoria, siempre!”

Tras sus palabras introductorias, la secuencia inicia con el Dúo Los Compadres en la interpretación del son “Chan chan”, uno de los clásicos de Francisco Repilado, el ilustre Compay Segundo.

El balance de composiciones cubanas y boricuas es perfecto, resultando evidente que Filiberto conocía a profundidad los cancioneros populares de ambas Antillas.

De Sindo Garay, continúa con la trova tradicional “La bayamesa”, interpretada por Compay Segundo, cuya presencia es notoria durante la primera parte de la grabación con sus interpretaciones de “Ahora me da pena”, “Morir de amor”, con Charles Aznavour, y el clásico “Lágrimas negras” de Miguel Matamoros.

El nostálgico recorrido de Filiberto por el pentagrama cubano culmina con la Orquesta Aragón y su versión de “Tres lindas cubanas” y con la interpretación de Pablo Milanés del bolero “Y tú qué has hecho”.

En su homenaje a la Patria, avasallado por la nostalgia, echa mano a la versión original de la danza “Verde luz” de Antonio Cabán Vale “El Topo”.

De la agrupación Dos Generaciones, en el género de las voces y las guitarras, comparte con sus amigos el bolero “Añoranza” de Pedro Flores.


Cada vez que yo pienso en mi tierra
es feliz el placer que me brinda
porque no hay una tierra más linda y
más bella que la tierra en que nací.

Original de Pedro Ortiz Dávila “Davilita”, la colección “Cuba y Puerto Rico de un pájaro las dos alas” sigue con la versión de “El bambú”.

A ti te pregunto hermano boricua
cuál es tú opinión: ¿si seguir por siempre
tristes y sumisos igual que el bambú
o gritar bien alto y exigir que acabe
nuestra esclavitud?

De “Puerto Rico”, bolero moruno a trío que canta Edward, y “Los carreteros”, clásico de Rafael Hernández interpretado por el Cuarteto Marcano, Filiberto continúa su escogido con la danza “Perla del Caribe” al estilo del dúo Quique & Tomás.

Canto por no llorar
siento y sufro por tu dolor.
Tierra del mar y el sol
Borinquen mía, tierra de mi corazón.

Escuchamos nuevamente a Dos Generaciones con “El patriota” y luego a Davilita con “El Yunque y el cordero”.

España y el destino nos legaron
como símbolo el cordero inofensivo
y yo opino que han debido de cambiarlo.
El cordero por El Yunque de Luquillo
esa mole de roca inaccesible
que se alza en el Oriente de mi tierra
orgulloso, rebelde e indestructible
cual debe ser la raza borinqueña.

De un hombre que eleva su espíritu con la música del lirismo poético de “El buen borincano” de Rafael Hernández, “Olvídame” de Roberto Cole y “Pétalos de rosa” de Paquito López Vidal, inmortalizadas por la Orquesta Nacional y la de Rafael Muñoz, con el cantante José Luis Moneró, respectivamente, no se pueden esperar ofensas a la Patria.

Ahí está su legado a la cultura musical antillana.

No hay duda, pues, de su testamento de amor por Borinquen, evidente en el derramamiento de su sangre, hasta el extremo, y muriendo de pie, con las botas puestas, como lo sintetiza Residente Calle 13 en unas líneas de “Querido FBI”.

Murió desangra’o, mi gente
que murió desangra’o
Nunca arrodilla’o,
lo van a tener que enterrar para’o
Con el machete al la’o…

Oda a la parranda

Por Jaime Torres Torres

La parranda, la trulla y el asalto navideño son el tema central de la nueva entrega de Decimanía Inc., titulada “Aires navideños”.

Con el subtítulo “Un abrazo de esperanza para todo Puerto Rico”, la corporación sin fines de lucro, que se especializa en la divulgación y promoción de la décima espinela, presenta un concepto alegre, festivo y alentador, más que oportuno y necesario para un pueblo que sufre las consecuencias del catastrófico paso del huracán María aquel inolvidable miércoles 20 de septiembre.

Por más de tres décadas este redactor se ha dedicado a estudiar y reseñar la música navideña producida en Borinquen y no se había producido un álbum que, en su género, igualara el balance de algarabía, festividad y espiritualidad de entregas inolvidables como “Controversia” de Danny Rivera, Los Cantores de Vicente Carattini y Alpha IV, “Versos de nuestra cultura” de José Nogueras e Ismael Miranda, “Nuestra música” de El Gran Combo y “Así es mi tierra” de Los Hispanos, entre no muchos lanzamientos memorables.

Una producción con Christian Nieves, además de en los arreglos, en el primer y segundo cuatro; con su padre Modesto en la guitarra; con Charlie Pizarro en los panderos de plena; con Cándido Reyes (el sucesor de Patricio Rijos ‘Toribio’) en el güiro y con Michelle Sotomayor y NG2 en los coros no es cualquier producción.

Si a eso se le suma la presencia de varios de los trovadores más versados del País y un repertorio concebido específicamente para sembrar y compartir felicidad en la presente coyuntura de adversidad que enfrenta la Nación el resultado es un disco de cinco estrellas que, aunque es navideño, sería digno del honor de ser considerado entre lo mejor del 2017.

Este ramillete de canciones invitan a parrandear en familia y entre amigos; con buena música y enfocados en la fraternidad y los valores cristianos de la Navidad.

“Aires navideños”, la composición que escribió y canta Roberto Silva, que Charlie Aponte presenta este diciembre en una versión salsera, es una oda a la trulla. Si una buena parranda, aparte de un cuatro y un excelente cantor, se distingue por un buen coro, aquí Michelle, Gerardo Rivas y Norberto Vélez articulan un estribillo pegajoso que no dudamos será tarareado en Puerto Rico hasta las Fiestas de la Calle San Sebastián.

Con un mensaje esperanzador, la plena “Nos vamos a levantar”, del cantautor Omar Santiago, hace mención de los 78 pueblos del País, con un mensaje de optimismo y aliento.

“A tus puertas” es una trulla jíbara original del trovador Arturito Santiago Hijo que expone el sentimiento de amistad de los parranderos que irrumpen a un hogar y comparten su camaradería con buena música, su gusto por el baile y la degustación de manjares como el chicharrón con ñame.

El trovador Samuel Quijano continúa con “El verdadero motivo”, cuyo texto aborda las características de la Navidad auténtica, con una crítica no muy severa a la transculturación sajona del Santa Claus.

El aguinaldo isabelino “Como mi papá” es una de las sorpresas de la producción porque presenta en la nueva letra adaptada a la tonada tradicional la decimilla que la pequeña Shamira le canta a su padre Omar Santiago, quien la escribió.

Las decimillas que el eterno Niño Trovador, Luis Daniel Colón le dedica en “Por el Nacimiento” al Niño Jesús encuentran en el aguinaldo orocoveño su acompañamiento melódico perfecto, aparte de que es ofrenda de veneración a la Virgen María.

En la plena “Mi coro de parranda” Omar Santiago echa mano a la pista de “Nos vamos a levantar” para prácticamente reconocer con la misma melodía y con breves reminiscencias de sus éxitos a artistas que han alegrado la Navidad en las pasadas cuatro décadas, como Nito Méndez, El Topo, Tony Croatto, Los Hispanos, José Nogueras, Danny Rivera, El Gran Combo y otros talentos.

La fiesta sigue con Jovino González y su guaracha jíbara “Regresa otra Navidad”, un tiempo para tender puentes de reconciliación, paz y la alegría del sano compartir entre familiares, amigos, compañeros y vecinos.

Nuevamente escuchamos a Luis Daniel Colón en las décimas del seis montebello “Jesús, El Niño Divino”, una letra de una gran sensibilidad religiosa que expone con elocuencia y un despliegue de su incomparable técnica vocal que lo proyectan como una de las voces más completas de la trova campesina.

La producción “Aires navideños” finaliza con el seis marumba “Esto sí es una parranda” que canta su autor Omar Santiago, sobresaliendo el coro de Michelle y NG2.

Si bien en pasadas entregas de Decimanía participaron más trovadores, “Aires navideños”, disponible en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, es una excelente grabación.

Lo único que quizás faltó fue diversificar el repertorio con la participación de voces femeninas, como Victoria Sanabria u otra trovadora, y con otros intérpretes invitados, como un Eduardito Villanueva o Edgardo Delgado.

Pero en tiempos de María, en que aún se afrontan barreras en la comunicación, no fue posible.

Musicalmente, sin embargo, es una joya en la que Christian Nieves imparte continuidad al legado de altos honores con Decimanía de El Rey del Cuatro, Edwin Colón Zayas.

¡Felicidades!

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Oda a la Parranda

Por Jaime Torres Torres

La parranda, la trulla y el asalto navideño son el tema central de la nueva entrega de Decimanía Inc., titulada “Aires navideños”.

Con el subtítulo “Un abrazo de esperanza para todo Puerto Rico”, la corporación sin fines de lucro, que se especializa en la divulgación y promoción de la décima espinela, presenta un concepto alegre, festivo y alentador, más que oportuno y necesario para un pueblo que sufre las consecuencias del catastrófico paso del huracán María aquel inolvidable miércoles 20 de septiembre.

Por más de tres décadas este redactor se ha dedicado a estudiar y reseñar la música navideña producida en Borinquen y no se había producido un álbum que, en su género, igualara el balance de algarabía, festividad y espiritualidad de entregas inolvidables como “Controversia” de Danny Rivera, Los Cantores de Vicente Carattini y Alpha IV, “Versos de nuestra cultura” de José Nogueras e Ismael Miranda, “Nuestra música” de El Gran Combo y “Así es mi tierra” de Los Hispanos, entre no muchos lanzamientos memorables.

Una producción con Christian Nieves, además de en los arreglos, en el primer y segundo cuatro; con su padre Modesto en la guitarra; con Charlie Pizarro en los panderos de plena; con Cándido Reyes (el sucesor de Patricio Rijos ‘Toribio’) en el güiro y con Michelle Sotomayor y NG2 en los coros no es cualquier producción.

Si a eso se le suma la presencia de varios de los trovadores más versados del País y un repertorio concebido específicamente para sembrar y compartir felicidad en la presente coyuntura de adversidad que enfrenta la Nación el resultado es un disco de cinco estrellas que, aunque es navideño, sería digno del honor de ser considerado entre lo mejor del 2017.

Este ramillete de canciones invitan a parrandear en familia y entre amigos; con buena música y enfocados en la fraternidad y los valores cristianos de la Navidad.

“Aires navideños”, la composición que escribió y canta Roberto Silva, que Charlie Aponte presenta este diciembre en una versión salsera, es una oda a la trulla. Si una buena parranda, aparte de un cuatro y un excelente cantor, se distingue por un buen coro, aquí Michelle, Gerardo Rivas y Norberto Vélez articulan un estribillo pegajoso que no dudamos será tarareado en Puerto Rico hasta las Fiestas de la Calle San Sebastián.

Con un mensaje esperanzador, la plena “Nos vamos a levantar”, del cantautor Omar Santiago, hace mención de los 78 pueblos del País, con un mensaje de optimismo y aliento.

“A tus puertas” es una trulla jíbara original del trovador Arturito Santiago Hijo que expone el sentimiento de amistad de los parranderos que irrumpen a un hogar y comparten su camaradería con buena música, su gusto por el baile y la degustación de manjares como el chicharrón con ñame.

El trovador Samuel Quijano continúa con “El verdadero motivo”, cuyo texto aborda las características de la Navidad auténtica, con una crítica no muy severa a la transculturación sajona del Santa Claus.

El aguinaldo isabelino “Como mi papá” es una de las sorpresas de la producción porque presenta en la nueva letra adaptada a la tonada tradicional la decimilla que la pequeña Shamira le canta a su padre Omar Santiago, quien la escribió.

Las decimillas que el eterno Niño Trovador, Luis Daniel Colón le dedica en “Por el Nacimiento” al Niño Jesús encuentran en el aguinaldo orocoveño su acompañamiento melódico perfecto, aparte de que es ofrenda de veneración a la Virgen María.

En la plena “Mi coro de parranda” Omar Santiago echa mano a la pista de “Nos vamos a levantar” para prácticamente reconocer con la misma melodía y con breves reminiscencias de sus éxitos a artistas que han alegrado la Navidad en las pasadas cuatro décadas, como Nito Méndez, El Topo, Tony Croatto, Los Hispanos, José Nogueras, Danny Rivera, El Gran Combo y otros talentos.

La fiesta sigue con Jovino González y su guaracha jíbara “Regresa otra Navidad”, un tiempo para tender puentes de reconciliación, paz y la alegría del sano compartir entre familiares, amigos, compañeros y vecinos.

Nuevamente escuchamos a Luis Daniel Colón en las décimas del seis montebello “Jesús, El Niño Divino”, una letra de una gran sensibilidad religiosa que expone con elocuencia y un despliegue de su incomparable técnica vocal que lo proyectan como una de las voces más completas de la trova campesina.

La producción “Aires navideños” finaliza con el seis marumba “Esto sí es una parranda” que canta su autor Omar Santiago, sobresaliendo el coro de Michelle y NG2.

Si bien en pasadas entregas de Decimanía participaron más trovadores, “Aires navideños”, disponible en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, es una excelente grabación.

Lo único que quizás faltó fue diversificar el repertorio con la participación de voces femeninas, como Victoria Sanabria u otra trovadora, y con otros intérpretes invitados, como un Eduardito Villanueva o Edgardo Delgado.

Pero en tiempos de María, en que aún se afrontan barreras en la comunicación, no fue posible.

Musicalmente, sin embargo, es una joya en la que Christian Nieves imparte continuidad al legado de altos honores con Decimanía de El Rey del Cuatro, Edwin Colón Zayas.

¡Felicidades!

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¡Brava en el bolero jazz!

Por Jaime Torres Torres

La música popular es comparable con una caja de sorpresas.

Cuando parece que todo se ha producido, inesperadamente hay voces que rompen con los esquemas y los patrones comerciales, sorprendiendo con conceptos impredecibles que abonan a su credibilidad como obrer@s del arte.

Es el caso de la cantante Michelle Sotomayor, artísticamente conocida como Michelle Brava que en 2009, como muchos recordarán, se lanzó al ruedo salsero con el cedé que contiene la composición “La Brava” del sonero Mel Martínez.

Gracias a la buena difusión que obtuvo en La Z, desde entonces Michelle es una digna representante de la mujer en un género de tradición machista y ha podido diversificar su carrera como intérprete interviniendo en roles estelares de musicales como “Don Quijote” y al lado de Humberto Ramírez, con cuyo ‘Big Band’ ha cantado los éxitos de La Lupe y ha tenido la oportunidad de cultivar la fusión de la bohemia con el jazz.

En su nueva entrega discográfica como solista Michelle Brava se acerca al repertorio del bolero latinoamericano junto a un cuarteto de jazz dirigido por el pianista Manolo Navarro y conformado por el contrabajista Ricardo Lugo, el baterista y percusionista Héctor ‘La Mata’ Matos y el saxofonista/flautista Frankie Pérez, con dos invitados igual de experimentados: el trompetista Angie Machado y el tocador de bomba Kike Serrano.

Gente con cancha en el jazz. Músicos con calle en el filin. Instrumentistas con sensibilidad para el bolero y con conocimientos vastos de la expresión sincopada. Deben, o más bien recomendamos, escuchar el disco “Alma mía” y recomendarlo a sus amigos amantes de la buena música.

Fue grabado en vivo el pasado 12 de marzo de 2017 en el estudio El Padrino, mezclado y masterizado por Francisco ‘Kiko’ Hurtado. ¡Es otra cosa! “Alma mía”, en honor del bolero clásico de María Grever, orienta a un nivel más sofisticado la carrera de Michelle, quien con pocas pretensiones pero con mucho sentimiento y corazón le imparte alma y voz a una decena de los estándares del bolero.

Es grato porque, sin proponérselo, le rinde un merecido tributo a exponentes del filin, como Lucy Fabery, Elena Burque, Marta Valdés, Renee Barrios, Lydia Sosa, Mary Pacheco y otras.

La compenetración del cuarteto; los dúos de piano y saxofón; la articulación de los acordes; el uso hábil que Héctor, de manera sutil y elegante, hizo de la escobilla como si pintara un paisaje; los solos y acompañamientos del contrabajista Ricardo Lugo están al nivel de una intérprete que no solo sorprende por su técnica vocal sino por su sentimiento y conocimientos de este repertorio internacional.

El recorrido por el pentagrama romántico boricua, caribeño y latinoamericano inicia con su versión del estándar “Ausencia” de nuestro Rafael Hernández. Los acordes de Manolo al piano; el solo de Frankie y los scats de Michelle al final renuevan esta composición de forma memorable.

Su fraseo seductor es un deleite en “No me vayas a engañar” de Osvaldo Farrés. Luego, en un tributo muy digno a Sylvia Rexach, Michelle refresca sus clásicos “Anochecer” y “En mis sueños”.

No se olvidó de Myrta Silva, a quien honra con una soberbia e intensa versión de “Qué sabes tú”, en la que Manolo y Frankie regalan una conversación íntima, elocuente, expresiva.

“Tan poquita cosa”, celebración muy emotiva de la maternidad, se nutre del ritmo de los barriles de bomba de Kike Serrano mientras Ricardo toca un interludio sublime por demás en su contrabajo.

El acompañamiento de Manolo en el piano acústico y la melancólica interpretación, casi a modo de un reproche, lograda por Michelle en “Por qué ahora” llevan mucho más lejos en el pentagrama del sentimiento la obra de Bobby Capó popularizada por Vitín Avilés a mediados de la década del 70.

El despliegue de sus recursos vocales en “Cualquiera”, de Lolita de la Colina, elevan el acercamiento de Michelle a una dimensión sin precedentes que la distancia de la versión de La Lupe.

Este estupendo álbum, merecedor de una distinción entre los mejores 20 de 2017, reserva casi al final un tributo a la filinista cubana Elena Burke y sus recordadas interpretaciones de “Me faltabas tú” y “Tu me acostumbraste” de José Antonio Méndez y Frank Domínguez, respectivamente. Y finaliza, al inicio y en su salida con el misterioso contrabajo de Ricardo, con una tierna y nostálgica entrega de “Alma mía” de María Grever.

Indiscutiblemente, “Alma mía” es un disco que clama por una presentación en un lugar íntimo como el café-teatro de la Fundación Nacional para la Cultura Popular y en un escenario grande, como la tarima del Puerto Rico Heineken Jazzfest.

Michelle, en el filin y el bolero jazz, también es La Brava.

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