Los niños que se mueren de hambre en Yemen no lloran

Para Prensa sin censura

Sus cuerpos diminutos no pueden malgastar su energía en lágrimas. En vez de eso, usan cada caloría restante en que sus órganos sigan funcionando.

Pero para Abdo Sayid, de 4 años y tan solo 6 kilos y medio de peso, incluso eso fue demasiado.

Como aproximadamente otros 85 mil niños, murió de hambre al no poder conseguir alimento o atención médica suficientes en medio de la devastadora guerra civil en Yemen. La mitad de las instalaciones médicas han sido destruidas u obligadas a cerrar, y el 80% de la población necesita ayuda humanitaria urgente — incluidos 12 millones de niños y niñas.

La situación es crítica. Pero aunque no podamos de repente acabar con la guerra del todo, podemos hacer algo. Y ese algo podría salvar vidas.

Aunque las bombas sigan cayendo, trabajadores humanitarios y valientes voluntarios locales están dando lo mejor de sí mismos para cubrir las necesidades de todas las personas posibles — levantando hospitales, proporcionando asistencia alimentaria de emergencia y cirugías vitales en primerísima línea de una guerra absolutamente brutal. Pero el presupuesto no es suficiente y necesitan nuestra ayuda.

Así que, ahora mismo, dondequiera que estés en el planeta, tienes la oportunidad de contribuir a salvar vidas — ayudando a financiar estos hospitales, a proporcionar esa atención urgente y a dar de comer a cientos de niños y niñas demasiado débiles para llorar.

La guerra de Yemen es complicada — pero el sufrimiento que provoca es de una simpleza aplastante. Un despiadado conflicto armado a base de minas antipersona y ataques aéreos ha arrasado a la población, provocando una crisis humanitaria como ninguna.

Y aunque la ayuda internacional de los gobiernos se quede escandalosamente corta, hay signos de esperanza. El presidente de EE.UU., Joe Biden, está dando pasos que podrían acelerar la adjudicación de fondos críticos e impulsar los esfuerzos mundiales para acabar con la guerra — pero podrían llegar demasiado tarde para mucha gente. Necesitamos una respuesta de emergencia ya.

A fecha de diciembre, 100 mil niños y niñas menores de cinco años estaban tan severamente malnutridos que podían morir si no recibían tratamiento urgente.

Médicos, voluntarios y grupos humanitarios están tratando de cubrir ese vacío, pero no son suficientes. Podemos ayudarles a hacer más cosas y, si todos contribuyésemos ya, podríamos:

  • Ayudar a financiar instalaciones médicas críticas en zonas devastadas de Yemen;
  • Proporcionar asistencia alimentaria vital a miles de familias desesperadas;
  • Asegurar que miles de personas tengan acceso a medicamentos críticos y costear una flota de ambulancias
  • Financiar clínicas móviles e impulsar centros médicos con generadores de emergencia. 

Con solo 2 euros o dólares, podríamos ayudar a alimentar un día más a un niño como Adbo. Es desgarrador que la vida de un niño pueda pender de un hilo tan fino; sencillamente así de grave se ha vuelto la situación.

De Birmania a la Amazonía, India, Sudáfrica o Pakistán, nuestro movimiento se ha alzado una y otra vez ante el sufrimiento de la gente. No miramos para otro lado porque a lo largo del planeta a todos nos une una creencia hermosa y simple: que sin importar dónde vivas, a quién ames o cómo reces, cada vida humana es valiosísima.

Es nuestra oportunidad de afirmarnos de nuevo en esa creencia, con esperanza y determinación infinita.

Para cooperar escribe a: http://www.avaaz.org/es/contact o llama al 1-800-922-8229

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