A espaldas del pueblo inicia el desarrollo del Corredor Ecológico del Noreste

Editorial

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

Tras años de luchas que paralizaron proyectos como Dos Mares Resort y en el que ambientalistas como Camilla Feibelman fueron signos de resistencia y militancia por la causa, finalmente comenzó la profanación del Corredor Ecológico del Noreste, evidente por demás en las maquinarias estacionadas en su área de acceso en Luquillo, en la marginal aledaña a los barrios Pitahaya y Juan Martín de este municipio del noreste del País.

Ya entró maquinaria pesada que remueve parte de la corteza terrestre y abre camino, mientras una valla de acero no permite el acceso de la gente, que se verá obligada a visitar el lugar para observar “la obra” caminando por la orilla de la playa justo después de los condominios Sandy Hills en el área La Pared.

El lugar se conservaba virgen, pero ya no como se observa en las imágenes que tomamos esta tarde en un recorrido casual por la PR-3, jurisdicción de Luquillo.

No hay un letrero que identifique al contratista encargado del desarrollo en la Reserva, pero no falta uno en que aparecen los logos de instituciones ambientalistas respetables como el Sierra Club, la NOAA, Protectores de Cuencas y la Coalición Pro Corredor Ecológico del Noreste.

Estas y otras entidades, incluyendo el Municipio de Luquillo que lidera el alcalde popular Jesús Jerry Márquez, tendrán que responder sobre los efectos e impacto del desarrollo que ha comenzado y que persigue, según el letrero, lo siguiente:

• Mejoras de acceso a la playa

• Construcción, mejoras de caminos y estacionamientos

• Manejo de escorrentías pluviales, entre otros.

A pocos días de las elecciones el desarrollo en el Corredor Ecológico del Noreste pasa inadvertido por el Pueblo. Coincide con la inminente aprobación del Reglamento Conjunto 2020, que como se ha publicado pondría a merced de los grandes intereses capitalistas foráneos lo poco que queda de nuestros recursos naturales.

Cuando se habla de permitir acceso libre a la playa y de edificar estacionamientos eso de por sí entraña un impacto al ambiente, a la flora, la fauna y la biodiversidad en general.

Acceso a la playa será sinónimo de motoras acuáticas y basura, en una reserva natural que es hábitat de la tortuga marina y el manatí, entre otras especies.

Desarrollo en la Reserva del Corredor Ecológico del Noreste será sinónimo de deforestación de palmeras, almendros y otros árboles como el cedro y la caoba, incluso endémicos, sin excluir parte de la flora. También es sinónimo de remoción de toneladas de arena que tendrá su impacto en las zonas de mangles, lagunas y canales. Y de profanación de los yacimientos arqueológicos de los ancestros indígenas en el lugar que se extiende hasta Fajardo.

Definitivamente el Sierra Club y la Coalición Pro Corredor Ecológico del Noreste tendrán mucho que explicar.

También el alcalde de Luquillo. Y, por supuesto, la administración de la aún gobernadora Wanda Vázquez Garced.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s