La mentira de Carlos Delgado Altieri

(Nota del Editor: Quinto de una serie de artículos sobre las posibilidades reales de los seis candidatos a la gobernación en las elecciones del 3 de noviembre.)

Análisis

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

Carmen Yulín Cruz era la candidata ideal del Partido Popular Democrático. Pero su carácter, aparte del deterioro en San Juan, como incluso se ha documentado en Isabela, le merecieron el desprecio del corazón del rollo popular, cuyo liderato -Melo Muñoz, Sila, Alejandro, Héctor Luis y los hijos de Cuchín y Severo Colberg- no la quiso como gobernadora.

Si el licenciado Héctor Ferrer no hubiera fallecido sería el más lógico candidato popular a la gobernación.

Pero, irrespectivo de su inesperada muerte, el directorio del Partido Popular Democrático llegó en pedazos a este cuatrienio, salvado solo por los 45 alcaldes electos, pero con la sombra de una de las peores administraciones de años recientes: la del incompetente Alejandro García Padilla, quien tras su desgobierno tira la toalla y surge la esperanzadora candidatura de David Berniel, quien lo pudo hacer mucho mejor que Ricky Rosselló y Wanda Vázquez, pero no prevaleció gracias a los votos que la entonces candidata independiente a la gobernación Alexandra Lúgaro le restó al PPD.

Tras la hecatombe, cuando se acercó la hora de las precandidaturas a la gobernación por la Pava se lanzaron Josian Santiago, Juan Zaragoza, Roberto Pratts, Eduardo Bathia, Carmen Yulín Cruz y Carlos Delgado Altieri, confirmación de lo alborotado y polarizado que estuvo y aún está el avispero popular.

La primaria (entre los últimos tres) favoreció a Delgado Altieri y cuando entre los populares uno preguntaba e intentaba auscultar los porqués de semejante resultado las respuestas apuntaban a que era el menos comprometido y desgastado políticamente hablando.

Así como San Juan distó de ser la mejor carta de presentación de Yulín, Isabela tampoco es la de Charlie. Según se ha documentado, aunque se ufana de un superávit millonario, la obra no se ve. Y la derrota de su hijo en la pasada primaria revela con elocuencia que papá no goza de muchas simpatías entre los isabelinos.

Ganó la primaria a la gobernación por el PPD no porque un pastor lo profetizara. Ganó gracias al respaldo subrepticio y sicológico del emporio GFR Media, que engrosa sus arcas del “quítate tú pa’ robarte yo” del bipartidismo que ha llevado a la miseria y la bancarrota a Puerto Rico, endeudándolo hasta el tuétano.

Además, la candidatura de Charlie Delgado Altieri es una mentira. Como a Alejandro, sus estrategas de comunicación lo aconsejan que hable poco; que redunde; que divague y que se ausente de los debates y foros en que se pueda desenmascarar su incompetencia porque cuidado que está perdido o le aconsejan que lo aparente en temas medulares como LUMA Energy (¿quién le cree que cancelará un contrato que se suscribe con la bendición de las élites demócratas y republicanas de Estados Unidos?), la carbonera AES, la deuda pública, la condición colonial de Puerto Rico, la ideología de la perspectiva de género y la Junta de Control Fiscal, entre otros.

De los seis candidatos a la gobernación Delgado Altieri es el más peligroso para Puerto Rico porque representa el status quo y la perpetuación de la colonia en un momento histórico en que la Nación se hipoteca irreversiblemente a capital financiero extranjero.

A Carlos Delgado Altieri aplica el adagio: “las apariencias engañan”. Y diría más: mucho ruido y pocas nueces. Ya lo veremos pasar con fichas en el último debate, calladito, proyectándose como “todo un caballero”, imagen que le han construido muy bien tras los desaires y exabruptos de Yulín en los debates primaristas.

Carlos Delgado Altieri, inequívocamente, es el candidato de una colectividad que también es sinónimo de corrupción y saqueo, de inversionismo político, de demagogia, chantaje y de privatización.

Es el candidato del Partido Popular Democrático, fundado por Luis Muñoz Marín, quien se cantaba a favor de la independencia de Puerto Rico y después claudicó ante el Tío Sam. Gestor, Muñoz Marín, del eufemismo de un ELA, engendrado en 1950 y parido con la bendición del imperio en 1952, que resultó que ni es estado, ni libre ni asociado.

Charlie Delgado Altieri: encarna la mentira de promesas de Pan, Tierra y Libertad para un pueblo que padece hambre, que le arrebatan su patrimonio en medio de uno de los procesos de gentrificación más dramáticos de tiempos recientes y que está sujeto a la voluntad y dictámenes de una Junta de Control Fiscal que realmente gobierna a Puerto Rico y de la que será otra marioneta más.

(En el sexto artículo de esta serie analizaremos las posibilidades reales de la candidatura de Pedro Pierluisi.)

Foto/Facebook.

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