La voz profética del nuevo Obispo de Mayagüez

Editorial

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

Un 23 de septiembre, hace 15 años, los federales asesinaron a Filiberto Ojeda Ríos.

Asesinato que quedó impune, perpetrado por efectivos del FBI posiblemente como un disuasivo para los independentistas del País que celebran el Grito de Lares.

Pero no. Los hijos de la Patria que aspiran a su liberación no se han amilanado. Por el contrario, cada año se desbordan en Lares para conmemorar y celebrar la gesta del Grito, en recordación de los boricuas que encabezaron una insurrección armada en 1868 luchando por la independencia de Borinquen, en tiempos del yugo imperial español.

Como un signo de los tiempos, de manera providencial, el nuevo Obispo de la Diócesis de Mayagüez, Monseñor Ángel Luis Ríos Matos ha sacudido a la cristiandad boricua y a las instituciones políticas con unas valientes y proféticas declaraciones que iluminan de esperanza a la maltrecha y accidentada causa de la liberación nacional, a tono con el derecho de los pueblos a su libre determinación, como versa la Doctrina Social de la Iglesia.

Y así como fe y coloniaje son como agua y aceite, que no cuajan, el prelado oriundo de Aguada estremece el cimiento del establishment eclesial, laico y ciudadano al afirmar, sin ambages, que el Día del Grito de Lares es el Día de la Libertad Patria.

No se recuerda de un obispo de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña una afirmación tan gallarda y contundente. Evoca las cruzadas proféticas del fenecido Antulio Parrilla Bonilla SJ que, en tiempos de la guerra fría, denunció la aplastante y humillante hegemonía del imperialismo estadounidense, evidente en Borinquen en el servicio militar obligatorio y la explotación de Culebra y Vieques como escenarios de sus prácticas de sangre y muerte.

Pocos años después de su nombramiento como Arzobispo de San Juan, el franciscano Roberto Octavio González Nieves sacudió e interpeló conciencias con la publicación de su carta pastoral “Patria, Nación e Identidad” y en años más recientes con el establecimiento de los monumentos Altar de la Patria y Vientre de la Nación Puertorriqueña en la Catedral de San Juan, que custodian las cenizas de Don Juan Alejo de Arizmendi, primer Obispo boricua.

A menos de dos meses de las elecciones, Monseñor Ángel Luis Ríos señala que así como se debe respetar y emular el orgullo con que los norteamericanos celebran su independencia el 4 de julio, la fecha patria de los puertorriqueños es el 23 de septiembre, Día del Grito de Lares, que desde su juventud celebra, observa y honra.

A partir de este 23 de septiembre y cada Día del Grito de Lares será una fecha feriada en la Diócesis de Mayagüez y los curas que así lo deseen podrán celebrar la Misa por la Patria.

“Es la Semana de la Identidad de los Puertorriqueños, como jíbaros, como puertorriqueños”, afirmó en el mensaje a la Iglesia diocesana que circuló el pasado domingo 20 de septiembre.

Desde entonces, varios medios corporativos lo han entrevistado y sin reparos Monseñor Ríos ha puntualizado que “Mientras la Patria no sea libre, el Grito de Lares no habrá terminado”.

Así como Moisés liberó del yugo del faraón egipcio al antiguo pueblo de Israel, la Iglesia es llamada a ser mensajera de justicia social y a denunciar el pecado social del colonialismo y la opresión de los imperios a los pueblos.

Tras 122 años de coloniaje bajo el imperio estadounidense, una voz profética y emancipadora se deja escuchar con fuerza y contundencia porque no se puede vivir a plenitud la fe en el Cristo de la Verdad sujetos a la explotación, asimilación y la transculturación imperial que destruye el espíritu de la Nación.

Sí, porque Puerto Rico es una Nación y tiene en la advocación mariana de Madre de la Divina Providencia a la Patrona de toda la Nación Puertorriqueña, según decretado en una bula del Papa Pablo VI.

Soplan aires de esperanza y por fin los prelados de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña se alinean ideológicamente para encaminar a la Iglesia que peregrina en Borinquen.

“Quien tenga en sus lentes un crisol político o ideológico lo verá así y yo tengo que respetar eso. Quien tenga lente de ciudadano y de estadista, en el sentido de hombre que respeta el estado donde vive, quien tenga en sus lentes el crisol de ser puertorriqueño lo verá como lo que es, un deber patriótico”, dijo a un medio de circulación general.

Dios ayude a Monseñor Ángel Luis Ríos en su ministerio episcopal y en su cruzada patriótica. Y ojalá pronto sus homólogos unan sus voces a la suya por el bien de Puerto Rico, que bajo el lastre del bipartidismo maniatado por el Imperio toca fondo sin que sus hijos adviertan que pierden su Nación, condenados a ser extranjeros en su propia tierra.

Monseñor Ángel Luis Ríos sustituye al Obispo Álvaro Corrada del Río, quien en conformidad con el Derecho Canónico presentó su renuncia al Papa Francisco tras cumplir la mayoría de edad.

Monseñor Ángel Luis Ríos con su Familia, luego de su ordenación episcopal. (Foto/Facebook)

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