Contradicciones en el discurso oficial sobre el Covid-19

Opinión

Marcelino Oyola

Para Prensa sin censura

El mensaje tiene que estar claro.

Todos tenemos la razón, el poder, el conocimiento y la autoridad. Los demás están equivocados, desde luego, todos menos yo. Esta parece ser la máxima para atender cuestiones trascendentales y las no tanto. Eso si, en Puerto Rico todo es guiado por Dios, pero no el Dios del cielo, sino por el dios mío, porque este apoya, dice y hace lo que quiero y cuando quiero para justificar la ineptitud o los actos de corrupción. Amén.

En este proceso de auto proclamación de poseedor de la autoridad y el conocimiento absoluto repetimos palabras que suenan bien aunque sin saber su significado. Recordemos Resiliencia. Luego del huracán María esta se utilizaba, y se continúa utilizando, como sinónimo de restablecer. Se le informaba al pueblo que gracias a la Resiliencia, se restablecería el servicio eléctrico una vez se levantara el maltrecho tendido eléctrico. Si realmente existía Resiliencia se contaría con una nueva empresa eléctrica robusta, resistente, moderna y no una hecha de postes y cables remendados. Pero nos dijeron que así tenía que ser. Y nosotros, amén.

Este fenómeno de la posesión de la razón, la autoridad, el poder y control del conocimiento se da a todos los niveles con iguales consecuencias, especialmente cuando vamos a los extremos. En la década del 1980, surge el síndrome de inmunodeficiencia adquirida conocida como SIDA. El CDC le puso sexo y preferencia sexual a las víctimas del síndrome, hombres homosexuales. Cuando se percata que el SIDA no discriminaba por ninguna razón, tuvo que revertir su mensaje preventivo educativo. Pero, se enfrentó a un serio problema, porque desaprender para aprender requiere de un mayor esfuerzo que aprender partiendo de cero. Pero nos dijeron que así tenía que ser. Y nosotros, amén.

La cadena de errores se repite. A finales del 2019, surge la pandemia del Covid-19. El CDC, le pone edad y nombre al Covid, 60 años o adultos mayores. Es innegable que existe una verdad científica clara, los adultos mayores son el grupo más vulnerable, pero no poseen la exclusividad del contagio. Pero nos dijeron que así tenía que ser. Y nosotros, amén.

En este nuevo escenario entra al ruedo la ambición política afectando el sentido común. Esta lucha da prioridad a la búsqueda de un culpable y no a la solución. Se fomenta en la población la acusación y el juicio social contra China tratando de crear sentimientos de culpa en esta y obtener ganancias político partidistas. Así entramos en la etapa de fijación y descuido. Se implanta memoria en el pueblo de la existencia de un culpable descuidando el verdadero asunto que es el contagio, la prevención y tratamiento del Covid-19. Pero nos dijeron que así tenía que ser. Y nosotros, amén.

El CDC, vuelve a cometer otro grave error. Confunde los términos Distanciamiento Físico y Distanciamiento Social. Trata estos como si fueran sinónimos y solicita a la población que practiquen esto. Sin percatarse o enmendar el error inicia una campaña, que desde el inicio iba avocada al fracaso. Solicita a la población que se aísle socialmente de sus seres queridos, amigos, vecinos, maestros, compañeros de juego, escuela y trabajo cuando más necesita el apoyo de estos. Así como con cualquier otro con quien interactúa.

Pero nos dijeron que así tenía que ser. Y nosotros, amén.

¿Es esto lo que realmente procuraba el CDC? No, solo confundió dos conceptos y dirigió su campaña educativa basada en la confusión de estos. Es evidente que el CDC, procuraba y estimula el aislamiento físico.

En Puerto Rico tenemos que reconocer los esfuerzos gubernamentales para atender la crisis creada por el Covid-19. No obstante, estos han sido afectados por los errores del discurso del CDC y los intereses político partidistas de Casa Blanca y de casa también. El uso del sentimiento de culpa y acciones punitivas, como estrategias de control y prevención, no nos lleva a los resultados deseados y esperados. Pero nos dijeron que así tenía que ser. Y nosotros, amén.

Este acercamiento, especialmente hacia los jóvenes, hace que el receptor del mensaje recurra a la negación, racionalización o justificación de su conducta. Peor aun, este puede caer en la entrega, no lucho más, si me voy a contagiar que ocurra ya y se acabó. Apuntar a la culpa de jóvenes por el contagio de adultos dentro del seno familiar, si va a causar distanciamiento social dentro de esta y huellas emocionales muy profundas.

El CDC, tiene que revertir su mensaje educativo preventivo promoviendo el distanciamiento físico, apoyando, con mucha prudencia, el acercamiento social de seres queridos y significativos. CDC, el mensaje tiene que estar claro. Amén.

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