Confianza versus desconfianza

Milagros Rivera Watterson

Trabajadora Social

La confianza es una virtud que todos atesoramos ya que a nivel individual determina grandemente nuestras relaciones personales porque significa “esperanza firme que se tiene de alguien o algo”(RAE).

Esta definición se aplica tanto a niveles individuales como a la sociedad cuando se usa la no sólo la palabra alguien si no se hace extensivo a la sociedad utilizándose el término algo.

La realidad social de Puerto Rico es que cada día el pueblo pierde su confianza, no sólo en nuestros gobernantes, sino también en las agencias que constituyen el ejecutivo, en nuestros legisladores y hasta en la judicatura. La falta de confianza se manifiesta en nuestra conducta mediante el recelo, la sospecha en todo y por todo, y hasta la incredulidad ante los acontecimientos que se están dando y que muchos pensaban que nunca sucederían en nuestro país. Esta desconfianza nos lleva muchas veces a generalizaciones muy peligrosas, como cuando por ejemplo las personas dicen “todos los legisladores trabajan solo para su propio beneficio y no les importa el pueblo,o son todos unos pillos o unos corruptos”.

En esas frases impera unas ideas generalizadas entre el pueblo que a medida que se expanden socavan la médula de nuestras creencias y debilitan la vivencia de una verdadera democracia. Como toda generalización son peligrosas porque las personas cuando lo expresan como señala el dicho popular están haciendo “pagar a justos por pecadores”. El hecho de que se encuentren unas manzanas podridas en la legislatura no quiere decir que todos lo que hemos elegido para representarnos sean personas no dignas de nuestra confianza.

La realidad es que cuando se deja de confiar en las partes involucradas se da una situación de gran riesgo que trasciende de lo individual a toda la sociedad. Lo vemos reflejado cuando el pueblo lo demuestra, mediante la disminución de su participación electoral, su disgusto ante la clase gobernante.  Así, vemos como en elección tras elección sigue disminuyendo la participación electoral y nuestros gobernantes no son electos por una mayoría absoluta, sino sencillamente por los que obtengan más votos.

En estos momentos la brecha entre la confianza y la desconfianza se sigue agrandando. Esto se debe a diversas situaciones, como los recientes arrestos de dos legisladores PNP en nuestra Cámara de Representantes, las investigaciones que realizan las autoridades sobre los llamados “empleados fantasmas”, los referidos al FEI, la no causa de la Oficina de Ética Gubernamental  contra los perpetradores del indignante “chat” que causó la renuncia de Ricardo Rosselló. A esto se añaden otras áreas y elementos que preocupan al pueblo como lo son situaciones y actos de corrupción en municipios y  algunas agencias gubernamentales.

A este cuadro que es algo complicado se une la nefasta experiencia vivida ante las pasadas primarias que no solamente se cambiaron de fecha sino que hubo que dividirla en dos partes porque increíblemente, para vergüenza del país, no se pudieron finalizar en la primera convocatoria.

Todo esto ha sucedido bajo la presidencia de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) por parte de Juan Dávila, quien ha demostrado una crasa imposibilidad de correr el sistema en forma diligente. Ante la debacle existente los comisionados electorales de los partidos políticos, con la excepción del PNP, han pedido su renuncia y este se ha negado.

Esta situación tan complicada, unido a los dimes y diretes que se dan en cuanta estación de radio y televisión hay en el país acerca de si las elecciones se podrán efectuar el 3 de noviembre o si tendrán que cambiar de fecha para fines de ese mes, tienen al pueblo en ascuas. Representa además un elemento adicional que abona a la desconfianza del pueblo en nuestro sistema electoral, que era una de las pocas áreas donde se mantenía confianza.

Recuperar la confianza a niveles personales es muy difícil y esto crece exponencialmente cuando se hace extensiva a nuestras instituciones más importantes. Esto se recrudece e impacta más aún cuando se extiende a la Comision Estatal de Elecciones. Por eso es tan importante que a 60 días de las elecciones se tomen decisiones proactivas asegurando que las papeletas se preparen y se corra efectivamente un plan de trabajo que nos lleve a cumplir con esa encomienda. No hacerlo así llevará la confianza del pueblo a nivel del betún y eso sería muy grave. Por el bien del pueblo pedimos cordura y que los partidos salgan de sus nichos particulares y se llegue a un consenso y de no ser posible, que decidan los tribunales. No podemos esperar más. El pueblo exige una acción transparente que ayude a recuperar parte de la confianza en nuestras instituciones. Eso esperamos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s