La Religión y la Espiritualidad en la edad avanzada y la vejez

Yashira M. Rodríguez Torres

Periodismo Alternativo

¿Cuán evidente e importante es la espiritualidad durante la etapa de la vejez? El término Espiritualidad se refiere al conjunto de creencias y prácticas basadas en la convicción de que existe una dimensión trascendente, no física, de la vida (San Martín, 2008). La Espiritualidad ofrece la oportunidad de encontrar el sentido de la vida y conexión con los demás. Por otra parte, la Religión se define como la práctica formal de las creencias que posee un individuo y que comparte con otros.

La religiosidad tendría un carácter directivo, al señalar cómo buscar lo divino, a través del adoctrinamiento y la congregación con otros, mientras que la espiritualidad se caracterizaría por la búsqueda de lo sacro o divino a través de cualquier ruta o experiencia de la vida (Kliewer & Staultz, 2006; Rivera-Ledesma & Montero-López, 2007). Por tal motivo se pudiera deducir que el ser espiritual no representa ser religioso; pero sí, el ser religioso, debe representar el también ser espiritual.

Un estudio cualitativo realizado por la Universidad de Guadalajara en México, titulado “Espiritualidad y Religiosidad para la trascendencia del ser anciano”; reveló que la espiritualidad y religiosidad son recursos del anciano para fortaleza, sentirse protegido, superación de situaciones difíciles y alcanzar la plenitud. De igual modo, estudios señalan, que existe una relación entre la espiritualidad en la Persona Mayor y mejores condiciones de salud tanto a nivel físico como de salud mental y social.

Espiritualidad y Salud Mental

Investigaciones indican que algunos de los efectos de la Espiritualidad sobre el ser humano son, menor probabilidad de suicidio, mejor adaptación en el proceso de enfermedad y un favorecimiento en la recuperación en casos de ansiedad y depresión (Pinto, 2007). Es menester resaltar que tanto la ansiedad como la depresión son los trastornos mentales que estadísticamente se presentan con mayor frecuencia en nuestro país. Por su parte, El reporte “Estadísticas Preliminares de Casos de Suicidio en Puerto Rico en el año 2019 reveló que la población de 85 años en adelante representa el grupo con mayor incidencia en casos de suicidio en la isla. Estos son algunos, de los datos que revelan la vulnerabilidad que existe en términos de salud mental principalmente en los adultos mayores puertorriqueños. Estos en ocasiones se enfrentan a procesos de dolencias físicas, enfermedades incapacitantes, pérdida de empleo y seres queridos sumado en ocasiones al poco apoyo por parte de sus familiares ya sea porque han emigrado del país o porque debido a las diversas demandas laborales y familiares no les es posible ser una red sólida de apoyo para el adulto mayor. Por tal motivo la espiritualidad y la religión se posicionan nuevamente como fortaleza principal de la persona mayor, mediante la espiritualidad consiguen brindarles un nuevo significado a las adversidades y llenarse de esperanza y paz mientras que la religión le permite establecer nuevos vínculos y redes de apoyo en aquellos quienes comparten sus creencias. En la actualidad, dentro del proceso terapéutico se valida la importancia e incluso la necesidad de reforzar la espiritualidad en el individuo para que este pueda conservar una mejor calidad de vida. Delgado (2005) plantea que una fuerte conexión espiritual puede mejorar la satisfacción con la vida o facilitar el adaptarse a los impedimentos. Pargament (1997, citado en Clark, 2004), encontró que las creencias religiosas y espirituales contribuyen a la habilidad para enfrentar efectivamente con la enfermedad, discapacidad y eventos vitales negativos.

Impacto Social

Otros hallazgos revelan que las personas que mantienen un alto nivel de espiritualidad y oran individualmente, leen la biblia y asisten con regularidad a la iglesia, presentan una presión sanguínea diastólica mucho más baja y sufren menos hospitalizaciones que aquellos que no (San Martín, 2007. Recuperado de Espiritualidad en la Tercera Edad) Entonces pudiéramos llegar a la conclusión de que socialmente es conveniente mantener un alto nivel de espiritualidad ya que, científicamente se ha logrado evidenciar como esto además de permitirle al sujeto contar con una mejor salud y un estilo de vida óptimo; se ha demostrado que quienes lo practican, suelen evitar el uso de alcohol y otras drogas al igual que de relaciones sexuales riesgosas. Son múltiples los testimonios de personas que luego de llevar un estilo de vida donde la principal satisfacción la obtenían de los placeres provenientes del abuso de alcohol, drogas y adicciones sexuales, una vez comienzan a fortalecer sus creencias espirituales e incluso religiosas, deciden abandonar por completo dichas prácticas, dando comienzo a un estilo de vida más beneficioso tanto para sí mismo como para quienes le rodean.

En la etapa de la vejez es característico ver y escuchar este tipo de testimonios. He podido ser testigo de cómo esta etapa propicia una nueva inquietud en el adulto mayor sobre el tema de la vida después de la muerte. La creencia de que existe un ser superior y la eternidad ha servido como un bálsamo para aquellos adultos mayores quienes se encuentran atravesando constantes pérdidas y para aquellos que atraviesan por alguna condición crónica de salud. Las Personas Mayores que se mantienen activas en una iglesia, suelen contar con mayores redes de apoyo, tienden a enfocarse en el sentido y el propósito de la vida, se mantienen activos socialmente y presentan una mejor actitud frente a la adversidad. Delgado (2005) plantea que una fuerte conexión espiritual puede mejorar la satisfacción con la vida o facilitar el adaptarse a los impedimentos.

En mi experiencia como profesional de la Salud Mental y Trabajo Social especialista en geriatría, he podido validar como la mayoría de las Personas Mayores que asisto en consulta, muestran como fortaleza principal su fe en Dios, permitiéndoles esto un mayor sentido de pertenencia regido por la convicción de que todo ocurre por un propósito de bien y cada situación retante es una oportunidad para aumentar su Fe y vivir en el propósito para el cual fueron diseñados. De igual modo, he podido ser testigo de como varios clientes logran reducir síntomas de estrés, ansiedad y depresión fortaleciendo su espiritualidad a través de la oración y lectura de la biblia, esto haciendo referencia particularmente en una oblación de Adultos Mayores cuya espiritualidad se fundamenta en la Fe Cristiana.

Recomendaciones para fomentar la espiritualidad:

• Reserva tiempo diariamente para orar y meditar

• Reflexiona sobre tu propósito de vida

• Actúa conforme a tu propósito de vida

• Lee textos que te ayuden a fortalecer espiritualmente conforme a tus creencias

• Escucha música

• Camina al aire libre al menos 30 minutos al día y permítete contemplar la naturaleza

• Siéntate al aire libre con los ojos cerrados y dedica al menos 10 minutos para hacer

silencio y prestar atención a la naturaleza

• Rodéate de personas que también cuenten con un alto nivel de espiritualidad

La autora cuenta con un Bachillerato en Psicología y Salud Mental, es Trabajadora Social en Centro Servicios Integrados Gerontológicos y Apoyo Familiar (SIGA PR) y Consejera Profesional en adiestramiento. Certificada en Nutrición y Dietética, Estimulación Cognitiva, Derechos Humanos, Neuropsicología y Entrenamiento Cognitivo por la Universidad de Harvard.

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