En control de las emociones ante las pérdidas

Yashira M. Rodríguez Torres

Periodismo Alternativo


El duelo es definido como un ̈estado psicológico consecuente a la pérdida de un objeto significativo que formaba parte integrante de la existencia. La pérdida puede ser de un objeto externo, como la muerte de una persona, la separación geográfica, el abandono de un lugar, o interno, como la desaparición de una perspectiva, la pérdida de la propia imagen social, un fracaso personal y semejantes ̈ (Diccionario de Psicología, 2014).


Existen algunos factores que pueden mediar en la forma en que una persona asimila o atraviesa por el proceso de duelo, uno de estos elementos lo es la personalidad del individuo, si este es uno resiliente quien constantemente identifica estrategias para sobreponerse de las adversidades o si por el contrario es una persona cuyos pensamientos frecuentes son catastróficos y negativistas puede incidir en la forma en que atraviesa por el proceso del duelo.

Algunos otros elementos, como bien mencioné anteriormente pudieran ser el significado que este atribuye al proceso de la pérdida, específicamente a la muerte. Estudios indican que personas con un alto nivel de espiritualidad tienden a manejar el proceso de duelo de una forma más saludable y satisfactoria. ̈En la religión evangélica metodista, se representa socialmente a la muerte como algo natural e inevitable, a lo cual no hay que temer y que es visto como un premio. Es un motivo de alegría porque se pasa a estar en la presencia de Dios y se descansa del sufrimiento, aunque siempre es doloroso porque no es algo esperado a pesar de que se sabe que es un destino común ̈ (Veizaga, K. 2005)

Dicho estudio arrojó como resultado que personas que practicaban la religión Judía, Evangélica y Católica tenían como pensamiento o método de afrontamiento la creencia de la muerte como proceso natural, ganancia de la vida eterna y el traslado a una vida con Dios, lo cual le sirve como fortaleza al momento de afrontar la muerte de un ser querido. De igual forma las redes de apoyo del individuo puede ser trascendentales en la forma en que este maneja el duelo, en el caso de los creyentes religiosos, la iglesia funge como una red de apoyo principal muy beneficiosa para este.


Elisabeth Kübler-Ross estableció cinco fases para el proceso del duelo: negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación. Estas no ocurren necesariamente en el orden presentado, de hecho, tampoco ocurren de manera gradual o progresiva, la persona puede pasar de una fase a otra sin ningún tipo de orden en particular. Un duelo patológico o no superado se define como aquel “nivel en que la persona está desbordada, recurre a conductas desadaptativas, o permanece inacabablemente en este estado sin avanzar en el proceso del duelo hacia su resolución” (Horowitz, 1980).

Recién se pierde al ser querido es natural experimentar algunos sentimientos y pensamientos que conlleven aflicción, negación, culpa, entre otros. Pero cuando con el pasar del tiempo, la persona continúa experimentando dichos síntomas e incluso progresando en estos, se pudiera decir que se habla de un duelo patológico. Teóricos indican que no existe un término global en el cual todo ser humano haya superado o manejado un duelo, pero sí coinciden en que en el termino de meses a un año, la persona debe haber mejorado en cuanto a los sentimientos y pensamientos de ira, negación y depresión que inicialmente se notaban de manera significativa. Otra característica de un duelo patológico es cuando la persona no acepta la pérdida, continua en estado de negación o siente que no puede continuar su vida sin esa persona por lo cual se le imposibilita establecer nuevas metas y encontrar una motivación para continuar viviendo.


Worden ha propuesto algunas tareas para la resolución del duelo, estas son: aceptar la realidad de la pérdida; trabajar las emociones y el dolor de la pérdida; adaptarse a un medio en el que la persona está ausente; recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo.

Perspectiva Social


Es menester ser conscientes de que el proceso de duelo cada individuo lo vive de manera única, aún cuando existan ciertos elementos que pudieran ser similares. Al momento de intervenir con algún participante que se encuentre atravesando por un duelo, específicamente debido a la pérdida de algún familiar existen algunos elementos que debemos tomar en consideración; algunos de estos pudieran ser:


• Cultura- como define el concepto de duelo de acuerdo a su lugar de procedencia, religión o ambiente.


• Todas las personas no reaccionan de la misma forma ante una pérdida – necesitamos ser conscientes de que el duelo es un proceso por el cual cada individuo atraviesa de manera distinta e individual.


• Naturaleza del apego


• Ciclo de vida en el cual se encuentra la persona- estudios indican que la mujer que enviuda en la etapa de adultez mayor cuenta con mejores herramientas de afrontamiento para superar la pérdida ya que es muy probable que anteriormente haya tenido que superar otras pérdidas.

• Modo en que se originó la pérdida – si fue algo esperado o si fue algo inesperado y de forma catastrófica


• Redes de apoyo del cliente


• Si el cliente cuenta con algún diagnóstico de salud mental previo como depresión, entre otros.

Es menester señalar que el proceso del duelo no es uno lineal y que no todos los individuos lo asimilan de igual modo. Aspectos tanto individuales como culturales influyen
directamente en la forma en la cual cada sujeto gestiona el duelo.


Si usted o alguien que conoce no puede controlar las emociones ante las pérdidas de
cualquier origen; separaciones, divorcio, fallecimiento de seres queridos, mascotas, pérdidas financieras u otras, en SIGA PR contamos con servicio de especialista en Tanatología para brindarle apoyo desde la comodidad de su hogar, en oficina o de manera virtual.

La autora es trabajadora social en Centro Servicios Integrados Gerontológicos y Apoyo Familiar (SIGA PR) y Consejera Profesional en adiestramiento. Certificada en Nutrición y Dietética, Estimulación Cognitiva, Derechos Humanos, Neuropsicología y Entrenamiento Cognitivo por la Universidad de Harvard.

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