Abundan las necesidades de la persona de edad avanzada, pero escasean las ayudas

Mayra S. Ortiz Tapia – MPH-MBA

Periodismo Alternativo

Como parte de los procesos de vida muchos van quedando desprovistos de sistemas de apoyo. Algunos por motivos de nido vacío, separación conyugal, viudez, emigración de hijos y familiares. La soledad acompañada de aislamientos social y distanciamiento físico es una situación con alto riesgo para cualquier persona durante su ciclo de vida; pero en la vejez cobra mayor relevancia.


Las personas mayores se sitúan en mayor riesgo de sufrir los efectos del coronavirus COVID-19. Las personas mayores también tienen más probabilidades de tener otras afecciones de salud, y es más probable que se encuentren aisladas socialmente.

Este momento de incertidumbre sobre el coronavirus es preocupante y estresante para muchas personas, y especialmente para las personas mayores, y particularmente para aquellos que están aislados.


La familia, a pesar de su proceso de transformación estructural, sigue siendo la base de los apoyos sociales, al representar el grupo social inicial del individuo. En algunos estudios se muestra que en muchas ocasiones los adultos mayores pobres no tienen mayor opción que vivir con los hijos o que, por el contrario, son ellos quienes proveen de recursos a la descendencia, bien sea por jubilación o por incentivos recibidos de diferentes programas gubernamentales y de la sociedad civil.

Es importante estudiar cómo están resolviendo actualmente los adultos mayores su vida cotidiana, sobre todo cuando sabemos que la composición familiar en nuestro país, como en la mayoría de los países latinoamericanos, está transitando del modelo de familia extensa al de familia nuclear, lo cual implica menos miembros adultos que pueden prestar apoyo a los más vulnerables.


¿Quiénes apoyan y en que consiste el apoyo?

Entre los principales rasgos estructurales de la red social de los adultos mayores se identifica: la co-residencia con la familia nuclear. En términos generales se observa un intercambio de apoyos entre los adultos mayores y sus familiares cercanos, ellos reciben algún tipo de apoyo al mismo tiempo que se lo proporcionan a sus hijos y nietos.

Las principales necesidades que los adultos mayores expresaron, según las investigaciones consultadas, fueron las de apoyo, alimentación, ayuda con los medicamentos, acompañamiento y traslado a consultas o estudios médicos; sin embargo manifiestan sentimientos de soledad, abandono y falta de integración social constante, tanto en hombres como en mujeres.


Independientemente del género, se identificó que, después del cónyuge, el principal apoyo social proviene de los familiares cercanos sobre todo hijos, yernos, nueras, nietos y en menor medida, de los vecinos.

El apoyo identificado en los ancianos es fundamentalmente de tipo material (sus familiares y/o vecinos les compran, llevan o preparan sus alimentos y/o medicamentos), económico (les dan dinero periódica u ocasionalmente o pagan consultas y tratamientos médicos) y de acompañamiento en eventos médicos (traslado a sus citas y tratamientos). En mucho menor medida se identificó el acompañamiento cotidiano (estar en casa con ellos, platicar y convivir) y la
inserción social (participación en actividades sociales o laborales).

La relación con los familiares: características de los vínculos


A pesar de que, en general, las relaciones familiares en esta etapa de la vida son muy importantes, en este estudio se identificó que no siempre se mantiene una buena relación con los hijos, nueras y nietos por lo que los adultos mayores consideran que es mejor mantener cierta distancia para evitar problemas.


También reconocieron que el estado de salud, como la movilidad física, determina en gran parte las relaciones que se establecen con la gente que vive cerca, señalando que “…es más fácil vivir sola o únicamente con el cónyuge mientras una no esté tan mal de salud”, pero que se va necesitando mayor compañía a medida que aparecen más enfermedades: “yo vivo con quien sea, a veces con una hija, a veces con una nieta, yo lo prefiero porque ya no puedo hacer nada por la reuma y la artritis, estoy mala de mis manos…” ( mujer, Caguas).


En Puerto Rico, en los casos en donde algún familiar migró fuera del país, se señaló que el vínculo con otros familiares debe intensificarse para compensar la falta de este miembro dentro del hogar, pues: “los que se van se olvidan de sus obligaciones…”.


En relación a los tipos de apoyo los varones manifestaron que “hay hijos buenos y malos”, pero lo común fue que afirmaran que sí los apoyan cuando se enferman, les dan dinero o los acompañan a sus consultas médicas. Tal parece que el apoyo más común con el que cuentan es para situaciones ocasionales en que se percibe la vulnerabilidad del adulto mayor y el acompañamiento de un miembro de la familia con mayor movilidad, ingresos y habilidades sociales se hace eminente.


En algunos casos los nietos de mayor edad, aparecen como apoyos (soporte económico y relativo acompañamiento), ya que si son muy pequeños más bien su cuidado es responsabilidad de los adultos mayores, situación más frecuente entre las mujeres, quienes con los nietos siguen desempeñando su rol tradicional de cuidadoras.

Recomendaciones:

  1. Aumentar la solidaridad intergeneracional y la comunicación con las personas mayores en general, y especialmente con aquellos que están más aislados. Las formas apropiadas de comunicarse respetando el distanciamiento físico serían las llamadas telefónicas, las redes sociales y / o las videollamadas.
  2. Verificar que las personas mayores tengan lo que necesitan, organizando entregas de elementos esenciales, así como otros pequeños gestos de inclusión y afecto. La mejor ayuda es rápida y regular, de modo que las personas mayores (o cualquier persona que lo necesite) no tengan que sufrir ansiedad adicional y preocupaciones derivadas de quedarse indefensos. Asegúrese de proporcionar información (una nota o un folleto) con los números locales de los servicios de emergencia, servicio de apoyo voluntario o algún otro contacto relevante para llamar, y aliéntelos a interactuar proactivamente o buscar ayuda y apoyo si es necesario. Apoyo suplidos online.
  3. Recomendamos a las personas que se comuniquen regularmente con sus parientes, amigos y vecinos mayores a través de los medios apropiados, así que por favor. Telemedicina para soporte médico, Monitoreo tecnológico cámaras en el hogar, Correspondencia escrita postal /fotos, Mantener la inclusión en actividades como aniversarios y fechas importante.
    Recordar que la vejez es una etapa en el ciclo de vida; un evento único, irreversible y universal. Nuestra actitud durante el recorrido y nuestros estilos de vida son algunos determinantes que caracterizará cada etapa.
    La autora es gerontóloga clínica, especialista en salud pública y geriatría. http://www.sigapr.com 787-998-3788

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