El rock de resistencia y lucha del cantautor Mikie Rivera

Jaime Torres Torres

Periodismo Alternativo

 

Hay lanzamientos discográficos necesarios por lo sustanciosos y oportunos.

En medio del caos colonial, el concepto “El mundo es una amenaza” del cantautor Mikie Rivera sale en el momento indicado: en la coyuntura del encierro por la pandemia del Covid-19 y la asfixiante crisis gubernamental a consecuencia de la corrupción y la incompetencia de una administración pública mediocre.

El disco salió a inicios de febrero, pero como otros lanzamientos su publicidad se vio neutralizada por el toque de queda que a la altura del séptimo mes de 2020 se flexibiliza un poco, a pesar de la amenaza del Covid al planeta.

Si está insatisfecho con la presente administración; con la confusión que, desde la desinformación, promueven los medios corporativos y con el limbo político en que se encuentra Puerto Rico, “El mundo es una amenaza” es el disco perfecto.

Lo puede conseguir en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, incluso lo puede ordenar ‘on line’ a través de su portal prpop.org.

Este es un cedé muy apto para rockeros y para los seguidores del género de la canción de cantautor o la trova urbana de conciencia y reafirmación nacional.

Desde ya perfila como uno de los grandes aciertos de un año atípico como 2020. Mikie es un cantautor genuino que ha acumulado miles de veladas y amanecidas en café-teatros y escenarios emergentes en San Juan y pueblos de la montaña.

Es un discurso de resistencia, político indiscutiblemente pero de un enfoque global, revolucionario, combativo e incisivo. Con la inversión de Farash López, la dirección y producción musical de Juan Carlos Rodríguez y el diseño gráfico de la cantautora Nore Feliciano, Mikie da un sólido paso en su carrera, tras entregas en vivo como “El índice de la memoria” y “En cuerdas para cuerdos”.

Como anotamos arriba, el rock es el eje en el que gravita “El mundo es una amenaza”. La secuencia inicia con “Punto de partida”, radiografía de la colonia que a su vez entraña una contundente crítica a la claque política bipartita que mantiene en jaque el País.

Sigue “El mundo es una amenaza”, tema homónimo del álbum, en que el cantautor enfoca, como una catarsis para la gente cansada de tanta opresión financiera, los aumentos en el costo de la vida que, en tiempos neoliberales, empobrecen a la gente.

“1848: Primavera de los pueblos” es su tributo al prócer Ramón Emeterio Betances, incluida originalmente en la banda sonora “Betances suena así”.

“En círculos” apareció en 2012 en el concepto “La lucha es vida toda”, dedicado a Don Oscar López Rivera. Entonces Mikie la grabó con Chabela y El Topo. En esta ocasión se anota otra versión memorable con su corista Benytza Toro que seguro provocará felicidad en don Oscar.

“Máscaras”, de otro tratamiento rockero, es una denuncia de la hipocresía que caracteriza a no pocos sectores de la Nación, la gran rémora de que no se haya adelantado mucho tras 122 años de la invasión gringa.

“Como si nada”, quiéralo y sí, quiéralo, esboza el perfil del político promedio que en vez de servir se sirve del pueblo e incumple sus promesas de campaña y cuatro años después hace campaña, como si nada.

De una orquestación acústica, “Páginas de sal” es una balada rítmica en la que Tato Santiago aporta protagónicamente el piano en los primeros compases y en cuyo arreglo participa un conjunto de cámara con los músicos de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, Arnaldo Figueroa (violines), Edgardo Rosaly (viola) y Javier Matos (chelo).

En “Nos quedamos solos” nuevamente Mikie recibe a otro joven talento: el cantante Cristopher Calderón, con un solo de guitarra eléctrica de Juan Carlos Rodríguez, cuya letra expone el cansancio y hastío de los pocos que luchan al margen de muchos que aparentan y no actúan.

“El grito” es una rebelión contra la corrupción gubernamental, la quiebra y la recesión que acarrean las políticas neoliberales impuestas al amparo de la Ley PROMESA.

“Un soplo de amor”, con Tato Santiago en el piano acústico, es la introspección dialéctica de una pareja que reflexiona con dolor y pesar sobre las divisiones y antagonismos de los ciudadanos de un sistema en el que cada quien sobrevive a su manera.

En la onda del jazz-rock, “Escombros” es una selección instrumental, de matiz fílmico, con solos de Tato y de guitarra eléctrica de Juan Carlos Rodríguez.

El disco concluye con la esperanza de la reconstrucción nacional de “Paredes por caminos”, junto a la Banda Acústica Rodante, de la cual Mikie es parte junto a Nore Feliciano, Rucco Gandía, Walter Morciglio y Tito Auger. El arreglo acústico y la armonización de las voces de la Banda es un deleite, además de su letra como aliciente de una lucha que, a pesar de los pesares, continúa.

Así, “El mundo es una amenaza”, es de esos discos que en tiempos de la pandemia y en medio de la encrucijada de definición y emancipación política que enfrenta Puerto Rico, merece vuestra atención.

Un disco para reflexionar y renovar fuerzas pa’ seguir en resistencia.

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