Alma Yariela y la manipulación de la opinión pública

Milagros S Rivera Watterson

Para Prensa sin censura

Durante estas semanas se ha estado ventilando nuevamente el afamado caso de Alma Yariela, la niña que tenía 11 años al ser juzgada por agresión .

Este caso fue visto en aquella época por la mayoría de nuestro pueblo como uno injusto producto del discrimen contra una niña por ser negra y que solamente respondió ante el acoso de que estaba siendo objeto por sus compañeras. El caso fue objeto de atención por 18 meses hasta ser desestimado y se considera causó daños emocionales a una niña que, por ser una estudiante de educación especial no entendía el proceso, pero sí sentía pesadamente el tener que vivirlo mediante la comparecencia a los tribunales y la ventilación pública de su situación.

Eso que vivió esa niña hace tres años se repite ahora cuando tiene 15 años, pero sigue sin entender los procedimientos. Así vemos como en las vistas públicas efectuadas por el Senado para poder confirmar al designado secretario del Departamento del Trabajo, vuelve a ventilarse la situación de la menor, ya que su madre se ha opuesto a que el mismo sea nombrado en el puesto por la insensibilidad de este al atender el caso de su hija.

Cuando vemos la grabación de la comparecencia de la niña y su madre a la vista en el Senado pudimos observar a una niña cohibida, enclaustrada en sí misma y físicamente asida a una madre que constituye su única protección ante tantas figuras de autoridad. Considero que esto no debió pasar y la experiencia constituye una revictimizacion que no cabe duda tendrá consecuencias para su salud emocional.

Nos preocupa la secuela que nos espera ya que ahora el Senado se propone citar a la madre y las niñas que en el proceso inicial sometieron querellas contra Yariela. Ayer pudimos ver una entrevista en televisión de una persona de la escuela a donde asistía la niña que indicó que a ese caso se le había dado demasiado exposición y todos habían visto a Yariela como una víctima cuando era una agresora que había atacado a otras niñas en la escuela. Con esta declaración se pretende alegadamente que nosotros los espectadores veamos las dos caras de la moneda.

Esto a mí me está pareciendo el inicio de una manipulación de la opinión pública, donde nos presentarán a una Alma Yariela agresora y donde las otras niñas pasan a verse en forma diferente.

La gente al oírlo podrían pensar: “la nena no era tan buena como parecía”, y olvidarse del discrimen que impera en esta situación. Desde el punto de vista sicólogo, suponiendo Alma Yariela respondió verbalmente en forma agresiva en algún momento, no lo podemos ver fuera de contexto pues respondió a maltratos consecutivos.

No sé qué pasará en el Senado, pero no podemos convertir esta situación en un dime y direte, para manipular la opinión pública. Aquí lo que está en juego es si el secretario designado posee las credenciales, no sólo profesionales, sino de sensibilidad para ejercer su cargo. No dejemos nos distraigan y jueguen con nuestra opinión.

La manipulación no se vale; no es adecuada ni responde a lo que se espera de nosotros en este momento histórico.

(La autora es ex Presidenta del Colegio de Trabajadores Sociales de Puerto Rico.)

Foto/PresenciaPR

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