La Farmacia Verde de nuestra Madre Tierra ante el Covid-19

Germán Luis Colón Martínez ‘Po Araní’

Para Prensa sin censura

Enfrentamos el momento más difícil que en la era moderna la humanidad haya podido experimentar.

No es un enemigo invisible porque los medios nos venían dando la voz de alerta. A comienzos de año, el oftalmólogo de Wuhan, Li Wenliang, un joven de 34 años, detectó siete casos de un virus muy similar al SARS y en su intento de notificar al mundo, pierde su vida.

Nos venían preparando con la cruda realidad de ver a miles morir: hombres y mujeres, ancianos y niños. Nos gritaba desde el extremo Oriente: “prepárense que voy hacia ustedes pronto”.

Un grito de alerta mundial que nos pedía mayores medidas, preparación ligera y precisas por todos los nuestros. Nos dio la oportunidad de analizar y comenzar un plan para minimizar la infestación, pero las autoridades no lo hicieron.

En marzo de 2020 el Covid 19 llega a nuestra isla como invasor de nuestro cuerpo, de nuestras vías respiratorias, de nuestro sistema inmunológico, pero más allá invasor de nuestra mente como el peor de los temores que la historia reciente que Borikén y el mundo estén viviendo.

Su ejército de infestación vino a dañarnos sin piedad alguna haciéndonos olvidar que en nuestro suelo yace la medicina de nuestra “Madre Tierra”, aquella que nuestros ancestros utilizaron por miles de años para curarse y que hemos obviado por mucho tiempo como fuente de sanación.

¡Simplemente no prestamos atención a los sabios de nuestros tiempos!

Malaria, sífilis, catarros y heridas, los Taínos, los médicos innatos de nuestra tierra, nos dejaron el conocimiento que fluye en el ADN de nuestros abuelos y abuelas. A través de ellos siempre estuvo allí presente; quizás no lo vimos; quizás nos creímos el cuento de que nuestro conocimiento ancestral había desparecido, pero siempre nos acompañó.

Nos comimos el cuento porque fue lo que se nos enseñó en el sistema educativo y nunca indagamos más allá de puros libros llenos de falsedades.

Ahora nos preguntamos: ¿cómo vamos a batallar con esta pandemia o quizás minimizar su impacto? Y es allí que toda esa memoria del ayer vuelve a resurgir con mayor fuerza y que comenzamos a recordar los consejos de nuestros seres más queridos y amados con mayor atención.

Teses, gárgaras, baños, vapores de agua, alcoholados, plantas medicinales que jamás pensamos estaríamos buscando nuevamente porque en ellas hay salud. Como el limoncillo que nos baja la fiebre, contiene minerales tales como vitamina A, varias vitaminas del grupo B, vitamina C, manganeso, calcio, magnesio y fósforo.

La manzanilla que trata los trastornos digestivos como vómito, gastritis, disentería, indigestión, cólicos, bilis e infección del estómago. Se le ha empleado en otras partes del país para resfriados, tos, asma, bronquitis y para lavados de nariz. Algo tan simple como hacer gárgaras de sal, nos lo mencionan ahora y parece ser algo innovador cuando ya era la orden del día al sentir la garganta irritada y si la mezclamos con limón: ¡senda bomba y adiós molestia!

Cosas tan simples como tomar una olla y hervir un poco de agua caliente; apagar y echar varias hojas de eucalipto para abrir nuestras vías respiratorias. El eucalipto que se usa como desinfectante y antiséptico para tratar varios procesos virales, afecciones respiratorias (tos, bronquitis, neumonía, asma…) e infecciones de la piel.

Como no mencionar el Romero, tanto su aceite como los usos internos de sus hojas en te o tintura son efectivos para aliviar infecciones respiratorias, como el resfriado y la gripe.

Permite la disminución de los espasmos de los bronquios y adelgazar las flemas; por ello, se usa en el tratamiento de la tos. Tiene propiedades diaforéticas que estimulan la sudoración, y ayuda así al descenso de la temperatura corporal y del alivio de la fiebre.

También mejora el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico para combatir infecciones por bacterias y virus.

Por otro lado, los baños en las poncheras de metal donde nos sumergían para quitar las altas temperaturas de nuestros pequeños cuerpos, un poco de vicks y yerba buena, boldo, (reumatismo y artritis), menta (reducir estrés y eliminar dolores menstruales), manzanilla (hinchazón por golpes y problemas nerviosos), mostaza (gripe, bronquitis, tos, dolor de piernas y nerviosos).

Plantas relajantes; (valeriana, manzanilla, tila, espliego, lavanda). Plantas para estrés y fatiga; romero, salvia, tomillo, eucalipto, laurel.

Plantas antirreumáticas; romero, mejorana, tomillo, pino, enebro. Plantas para depurar el cuerpo; bardana, salvia, tomillo manzanillo y romana.

Y como olvidar la sábila, tomada con miel, limón y si tenemos de aquello extra que preparaban los familiares que termina en torro, que pica en el paladar, entonces sabemos que de seguro conseguimos que las molestias de nuestra garganta se eliminen gradualmente.

Y en este proceso de reconocimiento de las plantas puedo mencionar el extracto de olivo y la flor de dragón: dos plantas antivirales potentes que de seguro darían la batalla ante esas fiebres altas que vienen acompañadas del Covid 19 y que en estudios realizados se ha demostrado un sinnúmero de propiedades adicionales que poseen.

Y con ellas la Alpinia galanga que ha demostrado reducir el problema de citoquinas (descontrol de inflamaciones) en nuestro sistema.

Nuestra madre Tierra siempre nos ha brindado su farmacia natural. Nuestros abuelos nos dejaron su sabiduría y nuestros ancestros una oportunidad única del saber.

¿Como no volver a la tierra si es de allí que, en estos tiempos de crisis, nos hace vivir y vivir en salud? No hace falta un mal momento para retomar lo que se nos ha dejado como herencia ancestral. Solo hace falta el interés genuino de recobrar lo que nos pertenece y entender que nosotros también tenemos nuestro ejército combatiente de plantas esperando ser reconocidas y recordadas.

Nuestras plantas medicinales, en que también palpita la vida, se comunican entre ellas y se mueven, aunque no entendamos sus procesos naturales, que se defienden cuando son invadidas. Para algunas culturas son seres vivos al igual que el ser humano y merecen todo nuestro respeto.

De ellas es la tierra y ha quedado demostrado, como ante nuestro daño la Pachamama puede recuperarse sin nosotros, pero nosotros no podremos sanarnos sin ella.

(El Autor es Herbólogo, radicado en Yauco. Lo pueden llamar al 939-881-0067.)

Hojas de olivo.

7 comentarios en “La Farmacia Verde de nuestra Madre Tierra ante el Covid-19”

  1. Porqué es tan dificil para la medicina moderna aceptar los grandes beneficios que nos brindan las plantas?
    Saludos para mí amigo Yaucano Germán, un gran conocedor del arte de curar con plantas.

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  2. Saludos!

    Gracias por su excelente reportaje. Estoy actualmente cambiando químicos por estos sagrados remedios caseros y plantas medicinales, de los cuales estoy recibiendo bendición.

    Dios le ha dotado de sabiduría para ayudar y orientarnos, cosa q los médicos no quieren aceptar, y en ocasiones hasta tratan de impedir que los pacientes lo realicen. Pero, hay de todo en la viña del Señor.

    Adelante y que Dios lo siga bendiciendo.

    Le gusta a 1 persona

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