La cruz de Cristo y el coronavirus

Por Roberto Torres Collazo

Para Prensa sin censura

Como es sabido el coronavirus arropa naciones. A nivel mundial son millones de contagiados, cientos de miles de muertos y destrucción de la economía global con un enorme desempleo. Los resultados son dolor, sufrimientos, miedos, desesperación, depresión, incertidumbre, pérdidas y muerte. Esto puede provocar preguntas, ¿Por qué Dios permite el mal? Si Dios es tan todopoderoso, ¿Por qué no sana a todos los contagiados y mata el virus? ¿Es un castigo? ¿Es el fin del mundo? ¿Existe Dios? ¿Qué significado, si alguno, tiene todo esto? y muchas otras preguntas. En este breve artículo es imposible responder a cada una de ellas, pero intentemos responder una: ¿Qué sentido tiene el dolor?

Quizás nos puede iluminar entender el dolor y el sufrimiento la cruz de Jesús. Para los cristianos y cristianas Él es el representante de Dios. Su vida y mensaje nos descubre el rostro de Dios, porque a Dios nadie nunca lo ha visto, por esto Felipe le pide a Jesús: “Señor, muéstranos al Padre, y eso nos basta”. Jesús le respondió: ‘Hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces Felipe? El que me ve a mí ve al Padre” Juan 14,8-9.

En la cruz Dios se solidariza con todos los crucificados de la historia. La tortura, el cansancio, sus dolores, su arresto en el huerto Getsemaní, el ser tratado como un criminal, el ser abandonado por sus seguidores más cercanos, traicionado, desnudado, las burlas por parte de los soldados cuando estaba en la cruz: “¡Salvó a otros, que se salve a sí mismo, ya que es el Mesías de Dios!” Lucas 23,35sss. Se sintió abandonado por su Padre: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” Marcos 15,33-40. Dios le respondió con el silencio.

El teólogo Jon Sobrino S. J. anota que la cruz puede desenmascarar hoy la mentira con la que se oculta la realidad del mundo. Se oculta la realidad de que Dios sufre con los pueblos crucificados por sistemas de salud destruidos por el dios dinero. La mentira de que la seguridad tecnológica y la aparente estabilidad de las naciones ricas son un engaño. El desenmascarar la mentira de que lo importante es tener, cuando lo esencial es ser.

También la cruz muestra dónde está Dios. Dios está sufriendo con los contagiados, con los que se sienten abandonados, con los desempleados que tienen niños y niñas que alimentar, con los inmigrantes o refugiados que no reciben o no recibirán servicios médicos o ninguna otra clase de ayuda, los indigentes marginados, los indígenas discriminados, los pobres que no pueden o no podrán pagar el alto costo de los servicios médicos y medicinas.

Además la cruz sugiere que Dios está en la gente que se toma riesgos en los hospitales, de las personas que voluntariamente acompañan a los contagiados, que ayudan a sus vecinos, los que continúan trabajando en los supermercados, farmacias y limpiando las calles para que podamos sobrevivir. A pesar de los riesgos, sabemos de una joven que distribuyó número de teléfonos a ancianos aislados para que tengan con quien conversar. Un matrimonio de abogados que buscan y llevan su cocinera a su casa para evitar que tome transporte público. Otra joven con su amigo que le lleva comestibles a los indígenas y el otro que canta a la gente desde la plaza. Las iglesias, mezquitas y sinagogas que abren sus puertas a las personas que viven en las calles y les distribuyen gratuitamente comidas. Dios nos está acompañando así como Jesús durante su vida pasó haciendo el bien y curando.

Dios resucita a Jesús, este hecho trascendental supera el cientificismo, muestra que la muerte no tiene la última palabra en la historia, sino la Vida, con mayúscula. Que Dios no abandona la humanidad a su suerte. Que del mal se puede sacar mucho bien. Que después del invierno viene la primavera, que las cruces en la vida son pasajeras. Dios nos habla de muchas maneras, su Espíritu guía la historia y su Hijo camina entre nosotros. La fe, la esperanza y el amor están grabados en nuestros corazones.

Por todo eso y mucho más, aunque en estos momentos estemos con miedo, ansiosos, tensos, con incertidumbres, doloridos por un ser querido contagiado, contagiados, tristes por no tener trabajo, muy preocupados, asustados, miremos la cruz de Jesús para sacar fuerzas y sabiduría para enfrentar la cruda realidad. Toda esta crisis del coronavirus pasará así como la madre con dolores de parto se alegra con el nacimiento de su hijo o hija, así tendremos un nuevo mundo de solidaridad, esperanza y justicia. Esta es nuestra fe y esperanza en Jesús muerto-resucitado. Lector o lectora, ¡Cuídense y que Dios los cuide!

Referencias

Betto, F. (Marzo, 2020). Pandemia y espiritualidad. Portal: Cubadebate.

Consuelo, O. (Marzo, 2020). Y ¿dónde está Dios en estos tiempos de coronavirus?. Portal: Atrio.

Estrada, A. J. (2018). Las muertes de Dios: Ateísmo y espiritualidad. Editorial: Trota. Madrid.

Tamayo, A. J.J. Editor. (varios). (1999). 10 Palabras clave sobre Jesús de Nazaret. Editorial: Verbo Divino. España.

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