El discípulo o discípula de Cristo se parece a su Maestro

Por Roberto Torres Collazo

Para Prensa sin censura

Es muy frecuente observar entre discípulos o discípulas cristianos que tienen cargos en sus iglesias que no siguen realmente a Jesús. Se dedican más a asistir solamente al culto o la iglesia o peor, aman dioses como el dinero, el poder o prestigio. Algunos son fundamentalistas, fanáticos o les gusta congraciarse con los poderosos. Están lejos de lo que muestran los Evangelios sobre la vida y mensaje de Jesús. No se parecen en nada a su Maestro.

Mencionamos en el título las discípulas, porque casi nunca en las prédicas y escritos se mencionan. Pese a que las mujeres eran sumamente marginadas en la Palestina del siglo 1, aún así también eran seguidoras del Maestro: “Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres … María, por sobrenombre Magdalena… Juana, mujer de un administrador… Susana y varias otras que le servían con sus propios recursos” Lc 8, 1-3. Además fueron las primeras en ser testigos del resucitado y a través de una mujer pobre, vino el Hijo de Dios al mundo: María de nazaret.

Los discípulos más cercanos del movimiento de Jesús eran pescadores, no eran dueños de barcos. Gente pobre (socio-económicamente) , humilde, sin formación formal, no eran filósofos, ricos, ni del clero, ni de la corte. Los invitó a que se unieran a su persona y anunciaran su mensaje con él. Jesús nació, vivió y murió pobre. Los preferidos de Jesús son los pobres expresado en la “Carta Magna” del Evangelio, las bienaventuranzas: “Bienaventurados los pobres porque de ustedes es el Reino de Dios” y en contra posición maldice las riquezas: “¡Pobres de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo” Lc 6, 17-26. Las riquezas son para compartir no para beneficio de unos pocos.

Basta una ojeada de los Evangelios Mateo, Marcos, Lucas y Juan para observar que algo que caracterizó a Jesús son las sanaciones, donde cura no sólo las dolencias espirituales, sino también las físicas. Las sanaciones no pretenden demostrar su divinidad, sino son signos de la presencia del Reino de Dios, su compasión y justicia: “Pero si el Espíritu de Dios es el que me permite echar los demonios, entiendan que el Reino de Dios ha llegado a ustedes” Mt 12, 28. Quizás un seguidor o seguidora no tenga en el presente el don de sanar, pero puede acompañar a los que sufren y prevenir el dolor y realidades que conducen a la muerte prematura.

¿Qué les ofreció el Maestro a los pobres y sus discípulos?. Xavier León-Dufor apunta que hay consenso entre la mayoría de los teólogos y teólogas Católicos y Protestantes que la predicación central del Maestro fue el Reino de Dios y su justicia. Reino en esta vida. Un proyecto en primer lugar para los pobres. Hoy los pobres son los que son forzados a emigrar, los refugiados, los negros en particular las mujeres negras y pobres, los campesinos, los indígenas, los desempleados, entre muchos otros. En la actualidad el Reino es incompatible con el capitalismo neoliberal. Ya que éste es el principal motor de pobreza, sufrimientos, dolores y muertes en el mundo. Dios no es sádico que quiere sufrimiento para sus hijos e hijas. El discípulo no es neutral, toma posición, se pone de parte de los pobres y actuá en consecuencia como actuó Jesús.

Un ejemplo de justicia y compasión, según exégetas bíblicos Juan Mateo y Fernando Camacho, es la curación del leproso en Mc 1,39-45. Los leprosos eran marginados, al curar al leproso Jesús denuncia la marginación y a la vez integra el leproso a la sociedad. Lo toca con su mano, cuando en la Palestina del siglo 1 no se podía tocar un leproso porque se consideraba impuro de acuerdo a la ley del Levítico 13,45ss. Jesús une la compasión con la justicia como parte esencial del Reino de Dios .

El líder discípulo y discípula que toma en serio en seguimiento de Jesús tiene que contar la posibilidad de tener un destino similar al de su Maestro. El profeta fue realista, no les pintó el camino del seguimiento de color de rosa, les dijo: “Si alguno quiere seguirme, que renuncie a la ambición cargue su cruz y me siga” Mc 8,34. Esta cruz en Jesús consistió en ser incomprendido y acusado de endemoniado, Mc 3,22, un bebedor y comilón Lc 7,34, de loco Mc3,21, de estar en contra del Templo, de ser un agitador político Lc23,2. Todas esas acusaciones eran falsas.

¿Por qué las acusaciones?. Porque Jesús anteponía por encima de la Ley, la vida de los pobres y denuncia públicamente lo que está mal. A los poderosos no les gusta escuchar: “¡Que difícilmente entrarán en el Reino de Dios los que tienen riquezas” Lc 18,24, se refiere a “entrar” en la dinámica del Reino de Dios. Expulsó del Templo los vendedores dedicados al mercado, Mc 11,15. Dice: “Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad”, Mt 20,25. Halaga la fe de un extranjero Lc 7,1-9, cuando le dice a su propio pueblo de Israel: “Les aseguro que ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

En el juicio político y religioso fue acusado de blasfemo, agitador político o animar al pueblo a que no paguen impuestos o querer destruir el Templo. De acuerdo al teólogo Jon Sobrino esas acusaciones eran falsas, Jesús no tenía ningún interés en destruir el Templo centro de la vida económica, social, comercial y religiosa de Palestina. A nuestro juicio, las verdaderas razones son defender a los pobres, llamarlos felices, decir la verdad como los mártires san Oscar Romero, Mamá Tingó, Martin L. King, Dietrich Bonhoeffer y tantos otros que desgastaron casi toda su vida abogando por los derechos de los pobres. Su mensaje incomoda diciendo a los políticos que dejen de explotar y oprimir y a los religiosos que sean transparentes, humildes, honestos y opten por los pobres. Les dijo que la religión o culto no es lo mas importantes sino la compasión y la justicia, ver la parábola (cuento) del Buen Samaritano Lc 10,25-37. Todo esto y mucho más le costó la tortura y la muerte.

Hoy el líder discípulo o discípula que quiera verdaderamente seguir a Jesús tiene que parecerse a su Maestro. Reproducir en el mundo actual sus gestos, hechos y palabras. Anunciar la verdad del Reino de Dios, reino de justicia, compasión y esperanza. Denunciar el imperialismo del dinero, las guerras, la destrucción descontrolada de la naturaleza, el patriarcado, el coloniaje, el capitalismo neoliberal, las desigualdades, el fundamentalismo y fanatismo religioso, etc etc aunque esto le pueda traer problemas (cruz). Jesús no fue un apasionado de estar metido en el Templo, no buscó prestigio, poder o riquezas. El nazareno fue un apasionado del Reino de Dios y su justicia, así debe ser hoy el discípulo o discípula de Jesús el Cristo.

Referencias

Alamo, P. (Mayo, 2016). El discípulo más grande del mundo. Portal: Lupa Protestante.

Biblia Latinoamericana. (1989). Quito, Ecuador.

Comblin, J. (Mayo, 2010). El camino: el seguimiento de Jesús. Portal: Atrio.

Dufour-Léon, X. (2018, 2da. Edición). Vocabulario de teología bíblica. Editorial Herder: España.

Ma. Vigil, J. (ed.). Boff, L., Casaldáliga, P.,Codina, V., Giraldi, G., Lois. J., Nolan, A., Pixley, J., Sobrino, J. (1991). La opción de los pobres. Editorial Sal Terrae: Santander, España.

Ma. Vigil, J. (fecha, no disponible). Seguir a Jesús bajo el imperio neoliberal en América Latina. Revista RELAT, #157. Portal: Servicio Koinonia.

Mateo, J. & Camacho, F. (2017). Evangelio, figuras y símbolos. Editorial Herder: Barcelona.

Mester, C. (2000). Con Jesús, ¿si o no?. Editorial Verbo Divino: Navarra, España.

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