La esperanza como proyecto de vida tras los terremotos

Josellyn Rodríguez Alvarado

Para Prensa Sin Censura

Peñuelas – Y llegó la noche; la que no quería que llegara. Luego de pasar un largo día, de incertidumbre, agonía y miedo, llegó la oscuridad.

Muchos temimos ese momento y nos preguntamos: ¿cómo lograr el descanso deseado? Ese descanso que era mandatorio luego de la travesía amarga que llevamos desde hace 10 días.

Mi familia y yo estuvimos pensando toda la tarde dónde pasaríamos esas largas horas de la noche. No queríamos dormir. Teníamos que estar alertas y vigilantes por si temblaba de nuevo y no nos sorprendiera desprevenidos.

Así que decidimos montar una caseta de acampar en el jardín, rodeados de la Naturaleza. Sacamos nuestras sillas de playa y a pernoctar.

Esta vez Dios nos regaló su doncella: la hermosa luna, en su esperanzador cuarto creciente hacia la llena, como signo de que otro mañana es posible.

Ella nos acompañó la noche, la madrugada y aún puede verse alborotada en el cielo. La realidad es que pudimos descansar un poco; dormimos entre ratos, pero fueron sueños profundos y reconfortantes.

La noche estuvo fresca. No había insectos que nos molestaran y eso añadió consuelo a nuestro sosiego. La pasamos bien, dentro de esta delicada situación.

Aunque tembló varias veces, los efectos no fueron tan marcados como los anteriores. ¡Ya amaneció! Escucho los cantos del gallo y los pájaros y los ladridos de los perros. Estamos vivos y eso es motivo de agradecimiento.

Ahora nos toca planificar qué haremos durante el día porque aún no tenemos energía eléctrica. Lo que sí es seguro es que trataremos de permanecer unidos, alertas y confiados en que muy pronto todo volverá a la normalidad. Sin olvidar que todo esto es parte de la Naturaleza, solo que tenemos que ajustarnos y hacer buen uso de ella.

Mi caso no fue el único. Conozco de muchas puertorriqueñas y puertorriqueños que hicieron lo mismo: dejaron sus comodidades o lo poco que les quedó para dormir a la intemperie, buscando un poco de descanso corporal y mental.

Una vez más nos dimos la oportunidad de conectar con nosotros mismos y con nuestros semejantes, algo que muchas veces queda en el olvido por la manera tan agitada en que vivimos.

Después de los terremotos, ¿qué les parece si optamos por vivir día a día, añadiendo experiencias nuevas y así continuar creciendo como personas?

¡Así lo hago yo! ¿Y tú?

Josellyn Rodríguez Alvarado.

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