Clamor por los ancestros taínos desde el Río La Plata

Texto, fotos y video

JAIME TORRES TORRES

Prensa sin censura

La persona promedio no permitiría que se venda el cementerio donde reposan los restos mortales de sus seres queridos y a nombre del capital, con sus maquinarias, excaven y remuevan las tumbas del camposanto, tiren y dispongan de las osamentas como si fuera basura.

Parece una hipérbole, pero eso es precisamente lo que sucede en las inmediaciones del Río La Plata, a pasos de su desembocadura al Océano Atlántico en Dorado.

El Cuerpo de Ingenieros  del Ejército de Estados Unidos contrató a la compañía estadounidense Southeastern Archaelogical Research Inc. dizque para supervisar las labores de canalización del Río La Plata y durante las excavaciones han arrasado, destruido y removido osamentas de nuestros ancestros taínos, vasijas y objetos de inconmensurable valor antropológico y arqueológico, incluso sin que se conozca su destino.

El Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), de manera irresponsable, burda e irrisoria, multó con $10 mil al Cuerpo de Ingenieros, lo que demuestra que realmente no le importa mucho el yacimiento del lugar. Este medio independiente hace unos días solicitó una entrevista con el director ejecutivo del ICP, Carlos Ruiz Cortez y aun esperamos. El Cuerpo de Ingenieros, campeando por su respeto, no gestionó el permiso correspondiente del Consejo para la Protección del Patrimonio Arqueológico Terrestre de Puerto Rico, lo que implica una violación a la Sección 10 de la Ley 112-1988.

Este pasado sábado 4 de enero visitamos el lugar en compañía de miembros de la comunidad taína de Puerto Rico y fuimos testigos de una destrucción sin precedentes. De hecho, se observan remanentes de vasijas desparramados en el terreno y si se escrudiña se divisarán pedazos de osamentas.

“Esto lo trabajaron en fases y no hay excusas para este desastre. La persona que trajo y manejó la maquinaria podría, por razonamiento lógico, ver que estaban saliendo vasijas y osamentas del lugar. Es muy triste porque la responsabilidad de cuidar nuestro patrimonio cultural y nuestra herencia taína nos corresponde a nosotros los puertorriqueños. Lo correcto hubiera sido que pararan el proyecto y notificaran y procedieran a entrar los profesionales que se supone custodien estos lugares”, dijo a este medio Germán Colón, cuyo nombre taíno es Po Araní, residente de Yauco.

Para el estudiante de Arqueología, Juan José Torres es una muestra del irrespeto de los políticos a la herencia ancestral de Puerto Rico.

“Hay personas que entienden que no tienen que consultar con nadie. Esto es un salvajismo. No es la primera vez que sucede. Siempre es a espaldas del pueblo. A nombre del progreso, nos arrancan las raíces. Esto no tiene nombre. Esto tiene que parar. Los responsables de esto tienen que asumir las consecuencias. Esto le pertenece a todo el pueblo de Puerto Rico. Nuestros abuelos merecen respeto. Nadie saca a su abuelo o abuela de su tumba”.

Por su parte, María Caraballo, cuyo nombre indígena es Eyaboa y quien es custodia de la reserva ancestral del Río Jauka en Utuado, donde denunció la profanación de una enorme piedra rectangular en la que insólitamente artistas locales pintaron un ‘rubik cube’, lloró de dolor e indignación al encontrar el hueso de una osamenta, que por su tamaño, parece el de un niño.

“Hace más de tres semanas se dio a conocer lo que sucede aquí. Los arqueólogos y demás profesionales saben de este lugar y saben la cantidad de osamentas que hay aquí y saben que están destruidas. No se encuentran osamentas completas. Solo pedazos de nuestra gente. Me pregunto cómo es posible que todavía entre cualquier persona y se observen pedazos de nuestra gente taína en el lugar, a las que les interrumpieron sus ceremonias de descanso. Para muchos esto es basura, pero para nosotros no: son los huesos de nuestros ancestros; es lo que nos queda”.

En la ribera del Río La Plata, Toa en taíno, se respira tristeza y luto. También la tierra se rebela con los aguaceros recientes y revela el yacimiento sagrado de sus entrañas. El desastre del Río La Plata no solo debe despertar el interés y provocar la indignación de la comunidad taína, sino de toda buena puertorriqueña y puertorriqueño que respete y se sienta orgullo de sus raíces antropológicas.

“Esto es algo que le compete a todo boricua y todo puertorriqueño. Esto no es de un sector ni del que se cree taíno o pertenece a un grupo indígena. Esto es nuestro legado y herencia”, dijo Nana Cagüey (Elsie Robles) residente de Dorado.

“Es una pena muy grande que Puerto Rico, tan rico en yacimientos, porque hay muchos, nuestros niños no sepan desde el principio la importancia de cuidarlos. Es una pena muy grande ir a otros países y ver como los niños se desviven por sus ancestros y lo que tienen y guardan con mucho recelo. Es muy importante que el puertorriqueño saque las garras y diga basta”, reaccionó, por su parte, Patricia Alfonso.

Amaxri, que significa Hijo de la Mujer Suprema y quien encabezó una ceremonia musical a honor de los aborígenes cuyos restos fueron profanados, sostuvo que lo que acontece en el Río La Plata marca el inicio de una cruzada permanente en defensa del patrimonio indígena ancestral de Borikén.

“Me siento indignado. Me duele como si fuera un familiar cercano porque esos huesos tienen nuestra sangre y es parte de lo que somos hoy. Que dejen estos huesos expuestos, que traten esto al garete sin cuidado, molesta muchísimo a las personas que amamos esto. No puede seguir pasando. Esto debe establecer un antes y un después. Aquí debemos aprender a ser guardianes. A todos nos toca proteger nuestros recursos arqueológicos. Es algo que no se puede olvidar”.

El ICP y Carlos Ruiz Cortez, los arqueólogos del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe; de su ex rector Dr. Miguel Rodríguez, de estudiosos de la herencia taína como Sebastián Robiou; la National Endowment For The Arts, la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, el Ateneo Puertorriqueño, el alcalde de Dorado, Carlos López y los presidentes de las comisiones de cultura de Cámara y Senado le deben una explicación convincente al País.

En esa línea de pensamiento, el fotógrafo Steven Montalvo, quien reveló la magnitud de la usurpación y profanación del lugar con unas imágenes que ya recorren el mundo, dirigió un mensaje contundente al gobierno: es su responsabilidad custodiar y respetar la historia y las huellas de la cultura nacional.

“Tienen que prestarle atención y recordar de dónde venimos. Esto aquí no hay palabras para expresar lo que siente. Esto parece una masacre nuevamente. Lo que más duele es que los que están supuestos a protegerla no están haciendo nada. No es justo. Hay que unirnos como pueblo; protestar y no olvidarnos de esto. Hay que tirarnos a la calle porque a los políticos esto no les interesa”.

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