Al conductor que mató a la maestra lo podrían acusar de homicidio negligente

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

El secretario del Departamento de Educación, Eligio Hernández se prepara para celebrar la Navidad mientras la familia de la maestra Alma Noemí Armentros Pla mañana la velará desde el mediodía en la funeraria Melvin Amador, al lado de Hatillo Cash & Carry.

De otro lado, el conductor que provocó el accidente Abimael Rodríguez Martínez, de 23 años y residente de San Juan, sigue libre sin la radicación de cargos por manejar de forma temeraria e irresponsable.

Son varios los ángulos del accidente que le tronchó la vida a Alma Noemí, de 45 años. Uno: el silencio de la Policía respecto del caso. Dos: la indiferencia con que lo ha despachado el Secretario de Educación, Eligio Hernández. Tres: la falta de información sobre el conductor Abimael Rodríguez Martínez.

En una llamada temprano a la Comandancia de Caguas, la agente Viviana Polanco, de la Oficina de Prensa, muy gentilmente facilitó el informe de rigor tras el accidente. Del mismo se desprende que el miércoles 18 de diciembre a las 9:25 am ocurrió la colisión fatal en el kilómetro 17.4 en la PR-52 en dirección de Caguas a Cayey.

El informe documenta que Alma Noemí, a bordo de su vehículo Toyota Yaris, color verde, del año 2007, se encontraba detenida en el área del paseo. Su automóvil fue impactado por la parte posterior por el vehículo Subaro Impressa, color gris, de 2006, el cual era conducido por Abimael Rodríguez Martínez.

A la izquierda, Alma Noemí Armenteros.

“La perjudicada fue transportada al hospital Menonita en Caguas, donde posteriormente falleció por los traumas recibidos. Los vehículos fueron ocupados para fines de investigación”, versa el informe.

El agente Julio Toledo, adscrito a la División de Autopistas del Área de Caguas, junto al fiscal Juan Goyco y el agente Ismael Vázquez, adscrito a Servicios Técnicos, están a cargo de la investigación.

La agente Polanco, a preguntas de este medio independiente, recordó que la Ley de Tránsito impone una multa de $500 a los conductores que manejan por el paseo y que solo éste se debe utilizar para paradas de emergencia, como hizo Alma Noemí ante los desperfectos mecánicos de su vehículo.

“Rodríguez Martínez, conducía de manera negligente, realizando un cambio de carril indebido al área del paseo”, dice el informe de la Policía.

Prensa sin censura espera por el teniente Leslie Zeno, sub director de la División de Patrullas de Carreteras en Puerto Rico, para conocer si al conductor Abimael Rodríguez Martínez se le radicarán cargos por manejar de manera negligente y ocasionar la muerte de una persona.

Se desconoce si manejaba bajo los efectos del alcohol.

En información de última hora, provista por la agente Polanco, este medio supo que ambos vehículos serán inspeccionados por Servicios Generales y que por los feriados de Navidad los hallazgos posiblemente sean revelados la semana entrante.

Tanto a la infortunada como a Abimael Rodríguez Martínez se les practicaron pruebas de embriaguez por sangre en el hospital Menonita, cuyos resultados podrían demorar hasta 60 días.

A la pregunta de porqué no se le hizo una prueba de aliento en el lugar de los hechos, la agente Polanco indicó que “él recibió heridas en el accidente y fue llevado al hospital, se le hicieron las pruebas y fue dado de alta”.

Reveló que hay varios testigos y que además de incurrir en faltas administrativas, como cambiar de carril y conducir por el paseo, se le podría acusar de homicidio negligente en conformidad al Artículo 5.07 de la Ley 22.

“Como hubo una persona que falleció, se convierte en homicidio negligente de acuerdo al Código Penal. Se le pueden radicar otros cargos y homicidio negligente que es un delito grave”.

Mientras, hace tres días el Secretario de Educación, Eligio Hernández publicó escuetamente en su cuenta de Twitter que “lamenta profundamente la muerte de la maestra Alma Noemí Armenteros. Una servidora pública de alto calibre en Educación. Los invito a elevar una oración para que su familia tenga paz y consuelo en este momento de dolor”.

Como centenares de maestros, Alma Noemí Armenteros, que trabajaba en Hatillo, debía asistir de manera compulsoria a talleres ordenados por el Departamento de Educación en pueblos distantes de su domicilio y escuela.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s