Yolandita: la Eterna Diva

Por Jaime Torres Torres

Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

 

En 1988 posiblemente tendrían 25, 35 y 45 años.

Tres décadas después del lanzamiento del álbum “Vivencias”, que catapultó la carrera de la baladista puertorriqueña Yolandita Monge, responden a la convocatoria de la inigualable Diva con sus cabelleras pintadas de gris, lentes, algunas libritas en exceso, mucha más experiencia y, sobre todo, con la nostalgia palpitante en el corazón.

Ese público incondicional este fin de semana ha llenado tres funciones del espectáculo “Por ti” en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes de Santurce.

Fans, en su mayor parte féminas, que cantan entre dientes, repiten estribillos y despiertan recuerdos anclados en cada melodía de Yolandita, quien de la mano del experimentado productor Rafo Muñiz reverdeció laureles y demostró que la vocación de su existencia siguen siendo la canción y el escenario.

Sin adulaciones, la firma de Rafo Muñiz garantiza calidad y excelencia. El concierto de anoche en Bellas Artes fue sencillamente espectacular. Desde las coreografías de Danny Lugo para su cuerpo de seis bailarines, pasando por el vestuario de Giannina Azar, que la proyectó regia, moderna y elegante, hasta el diseño de luces de David Ayala y Ricky Castrodad, el espectáculo “Por ti” será recordado como una producción magistral.

Súmele la impecable dirección musical del guitarrista Ito Serrano, al frente de un quinteto integrado por los veteranísimos Fernando Muscolo en el teclado; Raúl Rodríguez en la percusión; Héctor Matos en la batería y Eggie Sierra en el bajo, más la estupenda labor del coro de Yanira Torres, Wandy Reyes y Carlos David, por demás preciso y armonizado en el registro de la cantante, y estamos ante una puesta en escena infalible.

A todo lo anterior se debe destacar el elemento de mayor peso en la producción: Yolandita. Durante poco más de dos horas, la cantante hizo galas de su dominio escénico, con un porte imponente, de su excelente condición física, de su cuidado personal y lo más importante: su voz.

A los 64 años, como recordó en par de alocuciones, Yolandita vocaliza prácticamente en los mismos tonos y su fraseo, complemento de su melodioso y acariciante registro, construye imágenes, evoca recuerdos, libera anclajes de amores idos, fallidos e inolvidables y celebra romances inéditos.

Yolandita, una de las grandes voces de la balada romántica, representa una época: aquellos 80 y 90 en que vendió miles de discos y estableció marcas de asistencia a las funciones de sus conciertos.

No solo es una imagen romántica del pasado, sino del presente porque la gente nunca dejará de enamorarse. No pocos reconocen que el pop contemporáneo ha perdido contenido poético e imaginación. Hoy no se escuchan letras de la valentía, o tal vez crudeza, de “Este amor que hay que callar”, de Braulio, metáfora de las infidelidades clandestinas que anoche interpretó con fuerza y que su público tarareó al unísono.

De esa manera, mientras desarrollaba su concierto con “Cantaré”, “A pesar del tiempo”, “Laberinto de amor”, la bachata “Me sorprendió la Luna”, “Quítame a ese hombre del corazón”, “Acaríciame”, “Cómo puedes”, “Cara de ángel”, el popurrí de “Contigo”, “Mágico”, “Cierra los ojos”, “La distancia”, “Si”, “Páginas del alma” y “Tanto amor”, además de “Te veo pasar”, “Débil”, “Sobreviviré”, “El amor” y “Cuando termina un amor”, Yolandita confirmó que su legado musical trasciende generaciones y no expira porque el amor nunca caducará.

De ahí, que su mega hit “El amor”, la certeza de que el que ama tarde o temprano sufrirá, según lo expone el autor Rafael Pérez Botija, lo reservara casi hasta el final. Y la composición, que discurre en su mayor parte como la declamación de un poema hasta un clímax dramático, la gente la repite con el entusiasmo de siempre pero con la madurez de las vivencias de los años.

Casi todo el cancionero del exitoso álbum “Vivencias”, que en su momento fue merecedor de Discos de Oro y Platino por sus extraordinarias ventas, fue recurrente durante la función porque, aunque salió en 1988, su explosión aconteció en 1989, hace exactamente treinta años. Y curioso porque entonces, muy segura de su identidad, Yolandita estampó “Borinqueña”, que anoche interpretó con el complemento de una coreografía de mucho dinamismo y colorido, con el despliegue de la Monoestrellada, recordando una época en que no muchos artistas pops asociados a multinacionales dirigidas por la derecha cubana en Miami se aventuraban a cantarle a la Patria.

“Por ti”, el concierto, es una producción de cinco estrellas digna de una reposición, tal vez en el Choliseo y preferiblemente durante febrero 2020 porque Yolandita, indiscutiblemente, es una auténtica emisaria musical de las encrucijadas, laberintos y contradicciones del Amor.

2 comentarios en “Yolandita: la Eterna Diva”

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