El Macabeo y su clave a la posmodernidad

Por Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

Miles los aplaudieron la semana pasada en el Festival Internacional Cervantino, celebrado en Guanajuato, México.

Al igual que El Gran Combo y la Sonora Ponceña, la Orquesta El Macabeo viaja con todos sus integrantes, algo extraño en la escena salsera de 2019.

La importancia de este hecho es que, contrario a las instituciones salseras aludidas, El Macabeo solo lleva 11 años de fundada y su proyección internacional es indiscutible.

Es la única agrupación de su generación que viaja completa, contrario a los cantantes y directores de orquesta que viajan, pero para ser acompañados por músicos domésticos o locales y así hacerlo más rentable.

El Macabeo acaba de lanzar el disco doble de su décimo aniversario, grabado en noviembre de 2018 en El Nido, en Bayamón.

Es la única orquesta de salsa contemporánea que ha editado sus discos en vinilo y que ha editado sencillos en 45rpm muy solicitados por sus fans, como su memorabilia de camisetas y gorras, lo que confirma su impacto sociocultural.

Así, el debut de la Orquesta El Macabeo en el Día Nacional de la Zalsa confirmó en 2017 que la emisora salsera Z-93 no ignora las nuevas tendencias de un género que se diversifica con talentos alternativos que capturan la atención de otro público que se resiste a lo establecido en la tradición de la expresión.

El Macabeo es una banda aplaudida por una pléyade de fieles que lo mismo le siguen a las tarimas de La Respuesta o El Boricua o a los chinchorros de Guavate, a donde llegan auspiciados por firmas comerciales muy reconocidas que, de alguna manera, son las responsables de su debut en el espectáculo salsero de mayor poder de convocatoria en el País, que anualmente congrega alrededor de 30 mil melómanos, incluso muchos procedentes de Centro y Sudamérica.

Sin embargo, un sector de esos salseros de la mata, incluso artistas, ha cuestionado la legitimidad de El Macabeo por entender que es una banda que carece de autenticidad y creatividad, cuando ignoran que representa un fenómeno sociocultural indiscutible.

La imagen de la banda es informal; los muchachos exhiben tatuajes y a veces suben a las tarimas en cortos y con gorras.

Posiblemente, lo que algunos salseros ‘hard core’ o del corazón del rollo no le perdonan a Macabeo es la afirmación, en la canción “Macobiótico”, que son rockeros con guille de salseros.

Su bagaje, como exponentes de bandas de pop y jazz, incluso con la formación de la academia, legitima su trabajo en la salsa porque es una herencia que palpita en el ADN del músico promedio en Puerto Rico, tanto así que son decenas los instrumentistas clásicos que conocen la clave.

La banda se originó en Trujillo Alto y, según explican en un vídeo de Youtube, acuña el nombre El Macabeo en honor de un festival dedicado a la fritura típica de este pueblo y también evoca a los hebreos cuya historia es narrada en dos libros del Antiguo Testamento.

Como afirmamos durante una entrevista con el director musical y bajista José Ibañez Reyes, El Macabeo satiriza a ritmo de salsa la sociedad puertorriqueña posmoderna del siglo XXI. Con su clave rebelde e irreverente, estos exponentes de la salsa alternativa cantan las cosas como son y las ven: sin ambages.

Musicalmente, incorporan a la clave afroantillana colores del blues y el jazz, de la música clásica, brasilera y el rock. Su sonoridad, deliberadamente, es disonante en ocasiones; de aparente carencia estética, pero esa es la intención y su referente son bandas de poca sofisticación orquestal de la década de 1970 como La Selecta, Corporación Latina, Orquesta Mundo, Orquesta Zodiac y, si se quiere, Inmensidad a mediados de los 80.

Pero el mayor distintivo de El Macabeo, aparte del cantante Luis de la Rosa y su truco con la afinación y sus desafíos a la clave, es el contenido de sus composiciones que, hace 11 años, al debutar con la producción “Salsa Macabra”, firmaba el colectivo.

Su reciente presentación en el Festival Internacional Cervantino en Guanajuato, México.

Desde su aparición, la irreverencia de El Macabeo, evidente esporádicamente en palabras impublicables que fluyen con naturalidad en los contextos lingüísticos y literarios de sus historias, enfoca la vida urbana.

“Charlatán” [y recordarán que el primer éxito de Ismael Rivera fue la plena “El charlatán” grabada con La Panamericana de Lito Peña] es la estampa del vividor, del ‘vela güira’, del tipo que vive del cuento y se aprovecha de la generosidad de sus amigos.

“Se pone difícil”, como si -en tiempos de quiebras, reformas y juntas- hubiera sido compuesta hoy, enfoca lo insostenible que se ha tornado sobrellevar la vida para numerosas personas en la sociedad, a raíz de su alto costo y la decadencia en los servicios básicos mientras otros prefieren las ayudas del estado y no pocos miran con optimismo sus pensiones.

En ese mismo disco aparece la composición “La culpa”, de un enfoque sicosocial que alerta sobre los códigos divulgados por algunos medios e instituciones sociales, como las iglesias, que socavan la autoestima y la salud mental del pueblo creando sentimientos de culpabilidad literalmente por todo.

El humor negro es otra especialidad de El Macabeo. “Supermercado”, posiblemente su composición más popular, denuncia el ocio y la deslealtad en las relaciones de pareja.

En el segundo disco de El Macabeo, titulado “El entierro”, ya se le otorga identidad a sus compositores y letristas que precisamente son parte de sus músicos, como Gabriel Beauchamp, Aníbal Vidal Quintero y el cantante Luis de la Rosa, autores de “Músico” -que expone la realidad del instrumentista promedio en términos de sus desventajas financieras y la subestimación de su reputación-, “Fulana” –el relato de una niña de alta sociedad a la que le sobró dinero, pero le faltó amor-, “La dieta” –crítica humorística a la obesidad rampante en nuestra sociedad-, “Cuto Medina” –el relato de un deambulante desquiciado por un amor no correspondido- y “La conga”, el perfil de una frenética y apasionada bailadora de salsa, respectivamente.

Editada en 2013, la composición homónima de la producción “Lluvia son sol”, con unas décimas al inicio, pone en perspectiva lo dura que se ha tornado la existencia para mucha gente, el estrés de los tapones y el alto costo de la vida.

Aquí el débil se vuelve loco
Aquí el más fuerte un día llorará
Te dicen: ‘echa pa’ lante’
pa’ después tumbarte tu plante
Es un mamey con la cuenta virá.
Si te quejas te echan los perros
Te roban los chavos cobrándote impuestos
Mandan los que están arriba
Y te dejan caer su peso encima
Pa’ estancar tu crecimiento.

“La sensación”, del director José Ibañez Reyes, denuncia en su entrelínea la superficialidad del arte y las exigencias de los mercaderes de la cultura, proponiendo cínicamente que en el Capitolio se pudiera hallar la solución.

“No sé cuándo llegué”, del bongocero José J. Morales, expone cómo el licor y la droga destruyen la salud y la vida de los seres humanos. “Boda”, del tecladista Aníbal Vidal, es un son montuno que parodia, como hizo Roberto Angleró con “La boda de ella”, una romance malogrado que no llegó al altar.

“Macacoa” es la metáfora amarga del varón que llega a su apartamento y en la puerta encuentra su ropa en bolsas negras.

Así, con originalidad y mucha sensibilidad, el discurso social de El Macabeo halla eco en su penúltimo cede “La maldición del timbal” en las composiciones del conguero Julio Ortiz Luquis (“Saco e trampa”), el saxofonista Yussef Soto Villarini (“Rutina”) y el trompetista Gabriel Beauchamp, quien aborda el tema de la tercera edad en “Carrera”.

Si la salsa, en su esencia, ha dictado el pulso de la vida urbana, la música de El Macabeo aporta clave a la posmodernidad. A las composiciones sociales de Raphy Leavitt, Rubén Blades y Domingo Quiñones, ahora se suman las del colectivo El Macabeo, un suceso de la salsa contemporánea que los fanáticos salseros deben hacer el esfuerzo por conocer, comprender y valorar, como ya lo hacen en España, México y Buenos Aires, Argentina, donde se han editado sus sencillos “Eutanasia” y “La puerta está abierta”, grabada junto a Mimi Maura, boricua que es esposa de Sergio Rotman, de Fabulosos Cadillacs.

Si bien la radio comercial no toca a El Macabeo, no hay duda de que se trata de un fenómeno cultural que se impone sin payolas y cabildeos de intercambios.

Son libres e independientes, como cuando grabaron “Pedro Navaja” para un especial de un banco o meses atrás la nueva versión de “Yankee Go Home”, una crítica a la opresión del imperio gringo grabada hace más de 40 años por el Inquieto Anacobero, Daniel Santos.

Cuando hablamos de El Macabeo, lo cierto es que si, en verdad los melómanos aprecian el género de la salsa, se espera un poco de proactividad a la hora de ampliar su oído y enriquecer su cultura con la propuesta de una banda que, con sabor, honestidad y sin filtros, denuncia el racismo, la pereza, la rutina, las hipocresías del sistema y la condición colonial de Puerto Rico.

Y pueden hacer embocadura escuchando su nuevo cedé “Décimo aniversario en vivo en El Nido”.

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