Denuncian deficientes servicios en el Hospital de Veteranos en Puerto Rico

Dra Sonia Santiago

Para Prensa sin censura

Esta semana levantamos nuestras voces para expresar nuestras preocupaciónes con respecto a los pobres servicios de salud que presta el Hospital de Veteranos (HV): el Hospital de Veteranos en Puerto Rico no tiene una sala de trauma. De manera que cualquier veterano que necesite esos servicios es trasladado al Centro Médico, donde, todos sabemos, hay una demanda extraordinaria por sus servicios.

Denunciamos que solamente hay 30 camas psiquiátricas para atender a más de 150,000 veteranos y veteranas de Puerto Rico y el Caribe.

El tratamiento a la salud mental y emocional a los veteranos es esencial. 20 veteranos se suicidan diariamente.

Existe una actitud prepotente en el trato a la población veterana en el HV y la brurocracia imperante interrumpe la prestación de serviios esenciales que ellos necesitan. Un ejemplo vivo de ello es el caso del veterano de la guerra de Vietnam, Miguel Pérez, quien padece de agudas condiciones de salud: cáncer, diabetes, neuropatía, entre otras.

Miguel ha solicitado en muchas ocasiones asistencia de ama de llaves y enfermería desde el 2017, infructuosamente. La respuesta que dan es que esos servicios se ofrecen “cuando el veterano está encamado”. Esta situación ha llevado a Miguel a sumergirse en una severa depresión, producto de la incompetencia e ineptitud de este hospital.

Hay más militares heridos en combate que sobreviven, dada la inmensa cantidad de militares que participan en las guerras. Ya en las guerras de Irak y Afganistán han participado 2,680,000 militares, 15,000 de ellos boricuas. Y los siguen reenviando al escenario de guerra por maldad de la orden administrativa “parar las pérdidas” (stop loss), que comenzara las fuerzas armadas en el 2001. Esta orden exige que se sigan reenviando a los militares a las guerras múltiples veces. Claro, es “para la pérdida” para las fuerzas armadas, porque es un militar menos que hay que adiestrar, pero el costo para la salud física y emocional para los militares y sus familiares es enorme.

Once porciento de los que regresan vivos están mutilados (alrededor de 1,650 son boricuas). La discapacidad mayor de estas guerras se conoce como el daño traumático cerebral (traumatic brain injury). Sus síntomas semejan un derrame cerebral: problemas al hablar, parálisis, inmovilidad. No se valen por sí mismos. Requieren un tratamiento médico bien costoso y especializado. El hospital de veteranos de Puerto Rico, al no tener una sala de trauma, NO LOS ATIENDE. El militar se tiene que trasladar de su propio pecunio a algún hospital de veteranos en EEUU donde lo puedan atender. Algún familiar lo tiene que acompañar dada la severidad de su condición.

El costo emocional y financiero para las familias de los veteranos militares es inconmensurable. Además de los problemas de ajuste a la vida civil, problemas con los hijos y de salud, nuestros familiares veteranos militares sufren la necesidad de que el Hospital de Veteranos atienda sus enfermedades físicas y emocionales, teniendo sus familiares en muchos casos que sufragar sus gastos de transportación para recibir dicho tratamiento fuera de Puerto Rico. A ellos y ellas les decimos que no se sientan solos, que les apoyaremos siempre. Porque la maternidad es vida, luchamos por la paz.

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