Manifiesto urgente a la Nación Puertorriqueña

Partido Nacionalista de Puerto Rico

Para Prensa sin censura

En los últimos meses hemos sido testigos del reclamo para auditar la alegada deuda, impuesta por Estados Unidos a nuestra nación, aunque se admite que es producto de una condición de esclavitud colonial.

Hoy, la excusa de esa posición, se alega que se sustenta en que la nación puertorriqueña “se sometió felizmente” al coloniaje. Ningún país invadido por una potencia extranjera, con su fuerza militar, se “somete felizmente”. Nuestra condición colonial es el resultado de doblegarnos por las armas. En nuestro caso, se legalizó mediante el Tratado de Paris, que cedió a nuestra patria y a nuestra población, como botín de guerra, en violación al Derecho de Gentes, vigente en ese momento histórico, que prohibía la esclavitud. Se mantiene hoy día, en violación a la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, que prohíbe el colonialismo, de la cual Estados Unidos es signatario; y está sujeto a su cumplimiento.

La nación puertorriqueña no tiene deuda alguna. La alegada deuda colonial, o deuda odiosa, es la suma de la inversión realizada por Estados Unidos para explotar a su colonia, Puerto Rico. Este esquema se legalizó, y se repite, en toda la legislación de los Estados Unidos para imponerse sobre nuestra nación que comenzó con la Ley Foraker, y sigue hasta la Ley PROMESA.

Con la inversión realizada, los Estados Unidos se apoderó de nuestras riquezas que incluían oro en arcas, tierras, producción agrícola, artesanal y manufacturera, control de nuestras fronteras, comercio, banca, financiamiento, uso de nuestros recursos naturales, uso de nuestra posición geográfica para su Marina de Guerra, bases militares en nuestro territorio para imponer su hegemonía en el hemisferio, implantación de sus tecnologías militares de espionaje, radares militares, control de la magnetosfera e ionosfera, experimentación de la biota (flora y fauna por sus trasnacionales como Monsanto y Bayer), experimentación humana con armas químicas (radiación, cancerígenos, uranio reducido y agente naranja), con su industria farmacéutica, con experimentación médica, entre otros.

Para lograr ese control, los Estados Unidos nos impuso un esquema de mendicidad con el cual destruir nuestra capacidad productiva y sustituirla por sus esquemas de negocios. Hoy, nuestra juventud no puede aspirar a otros trabajos que no sean de comida rápida, servicios que son improductivos como el de las modas, la belleza, los entretenimientos, las de financiamiento extranjero, la venta de artículos que no son de primera necesidad, etc. Nuestros estudiantes se tienen que someter a deudas estudiantiles que les mantienen atados por décadas.

Mientras esto es así, nos han investigado hasta la saciedad para concluir que somos una nación inmensamente rica. Hoy, tenemos la capacidad de varias cosechas anuales de hortalizas, una cosecha anual de café, tenemos agua abundante, capacidad de una economía sustentable con variedad de frutos, podemos desarrollar la pesca, el turismo, el turismo intelectual, el ecoturismo, los deportes y el desarrollo de las ciencias. Hasta las ballenas y las tortugas marinas vienen en invierno a nuestro archipiélago a parearse, en reconocimiento al gran valor de nuestro archipiélago.

Además, tenemos una posición geoespacial, que, sumada a la posición geográfica, también proporciona la capacidad de trabajar a nivel del espacio, convertirnos en su escudo antimisiles, colocar en nuestro territorio nacional sus armas nucleares, tecnologías ionizantes para la defensa militar y el espionaje del comercio, la banca y las actuaciones políticas de otras naciones. Todas esas actividades le producen mucho dinero a los Estados Unidos y se hacen gratuitamente en nuestro territorio nacional.

Entre sus estudios informan que tenemos oro, plata, cobre, manganeso, hierro, molibdeno, zinc, plomo, petróleo, gas natural, níquel, uranio y thorium. Esas riquezas han sido calculadas en 680 millones de toneladas métricas de 8 metales , 19 millones de barriles de petróleo y 244 mil millones de pies cúbicos de gas natural . El thorium no se ha dicho a cuánto asciende , pero se ha anunciado su capacidad de fisión nuclear y su toxicidad. El imperio siempre ha tenido su ojo puesto en nuestras riquezas. Sin embargo, nuestra mayor capacidad es nuestra agua que hoy día también se roba de nuestro territorio nacional para llevarla a bases militares estadounidenses de otras naciones como Irak, Afganistan, Guantánamo y otras. Tampoco pagan por ese bien.

No somos una nación pobre. Nunca lo hemos sido. Nuestros ciclos de pobreza están estrechamente vinculados con los ciclos de explotación colonial, como sucedió con la Gran Depresión del 30 del Siglo XX, y lo vemos hoy con el atraco a las pensiones, los servicios básicos, la educación, la salud, la vivienda, etc. Hoy, todo responde a esa explotación desde la reducción en servicios educativos, hasta las enmiendas al mapa de calificación de uso de terrenos que impondrá, por la vía del arrebato de bienes inmuebles, la emigración masiva de puertorriqueños.

Se concretan las enseñanzas de Pedro Albizu Campos que expuso que pasaríamos de ser dueños, a ser arrendatarios, y de ser arrendatarios, a ser súbditos. Planteamos que ahora se trata de nuestra desaparición si no actuamos porque estamos más cerca de su máxima “Quieren la jaula, pero no los pajaritos”. En la colonia todo se explota para el beneficio de los extranjeros. Quienes lo facilitan son enemigos de la patria y de la nacionalidad.

La nación boricua es una nación inteligente y capaz. Podemos desarrollar nuestra nación sin hacer minería. Hemos mantenido a un imperio glotón por 121 años sin hacer minería. Podemos desarrollar una economía sustentable y preservar prístino nuestro archipiélago. Nuestras riquezas podrían quedar en tierra y garantizar el futuro de la niñez actual y del futuro. Niñez a quien Pedro Albizu Campos llamó nuestra ESPERANZA.

Es hora de dejar de creer en el discurso colonialista de que no podemos. El Huracán María nos demostró que SI PODEMOS y nos merecemos un lugar digno entre las naciones del mundo.

Cuando se haya matado al último animal, se haya pescado al último pez, se haya dañado el ultimo rio, entonces se entenderá que el dinero no se come” Jefe nativo americano, Seattle

Un comentario en “Manifiesto urgente a la Nación Puertorriqueña”

  1. Me parece en forma general un buen mensaje , lo que no entiendo es porque mantener esa bipolaridad O esquizofrenia de insistir en dos nacionalidades o eres puertorriqueño o eres Boricua,el gentilicio “puertorriqueño” es uno impuesto por los invasores al igual que la farsa de que nuestra nación boricua se fundo después de la llegada de los invasores europeos. nuestra nación es una milenaria, ya es hora de que una organización que dice ser nacionalista se descolonise y use el gentilicio correcto.

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