La verdad sobre un arresto en el contexto del desmantelamiento del campamento Playas pa’l Pueblo

Testimonio Mara Clemente lunes 17 de junio -Comandancia de Área de Carolina. 9am (Fotos/suministradas por la periodista y activista social)

Mi nombre es Marangel Clemente López. Soy periodista por educación formal y años de carrera tanto en medios reconocidos como alternos. Soy escritora, adicta de los frutos de la tierra y amante de la diversidad en la expresión cultural y del espacio para la manifestación humana. Soy retirada de la Guardia Nacional Aérea de Puerto Rico donde laboré entre los años de 1987 al 2008 en distintas facetas, destacándome como historiadora militar y asesora educativo, siendo merecedora de galardones por ejecutorias de manejo excelente de dichas especialidades inclinadas a mantener en alto la moral de la tropa. He trabajado en distintas agencias gubernamentales federales en distintas capacidades enfatizadas en mis destrezas como escritora.

Hasta hace poco edito una revista comunitaria que cumple con su novena edición, de nombre “La Cacica Cimarrona” de las que graciosamente distribuimos copias entre los asistentes así como entre los miembros del foro que hoy nos ocupa. Es una práctica que realizamos para en algo colaborar con el País en su necesidad de elevar la dignidad de su quehacer y de su ser tal cual es, hermosamente negro. Esta revista tiene o tenía como propósito enaltecer los valores patrios del segregado pueblo de Loíza. Igualmente soy autora de otros dos libros, uno dedicado a mi hijo mayor, titulado “Paz Para Carlitos”, y otro dedicado a mi difunta madre, doña Marta Cristina López Arroyo titulado “Cosas de Mami”, que recopila en algo las memorias de ella y como ella pensaba. He participado en diversidad de publicaciones independientes, entre los que recuerdo con cariño al periódico El Universitario y el semanario Análisis del Noreste, primera publicación de la zona caridura.

Nací en Santurce, en mi niñez fui a tres escuelas elementales, una de ellas la Public School 52 en el Bronx, Nueva York, donde viví con mi madre y mi padrastro unos tres años antes de que ella se regresara sola a su patio en Puerto Rico. Pese a haber obtenido un bachillerato con honores de Comunicación Pública conferido por la Universidad de Puerto Rico, me precio de la hermandad de mi clase de la Escuela Superior Berwind 85, con los que estudié desde mi cuarto grado, entre Monte Hatillo y las Parcelas. Hace poco más de diez años vine con mis hijos a hacer de Loíza mi nuevo hogar, otro litoral que al igual que el que nos reúne hoy, nos usurpan. Me parece que hace unos cinco años, me acerqué por unas razones muy egoístas y que nada tienen que ver con la lucha, al área que luego pasó a llamarse Bosque Ecológico del Noreste, o Bosque Costero, aunque para mí siempre será Playas Pal Pueblo.

De entrada, encontré la causa de Playas Pal Pueblo una causa tan conveniente: la lucha por el acceso a nuestras playas a través de la posesión, el reclamo por un litoral verde que nos cobija y nos sirve de pulmón y de remanso dentro de la falsa vida urbana. Un remanso total, donde el dinero no importaba, solo el deseo de ser y de participar. Estar bajo los árboles de Playas Pal Pueblo mirando a los turistas en la playa, era saberse que ellos eran los que estaban de visita, que nosotros estábamos en casa. Ver a nuestros hermanos puertorriqueños llegar y disfrutar de su playa, observar a las familias con sus niños disfrutando del herbario y de las plantas (hoy yacen abandonadas y secas, sin agua, como negarle agua a un niño). Yo beneficiándome con mis hijos de lo que no sembré, del árbol que no planté. Un lugar donde desaforar sin nadie más a quien molestar sino el viento o almas con oídos prestos. Me quitaron los pies de mi suelo. Ese delito lo ha cometido el tirano imperio, por las leyes demónicas que nos rigen, como la ley de Suelos, o la Ley de Tierras, de abril de 1941, que en su preámbulo, el espíritu de esta ley vigente reza que es una anormalidad que hayan tantos puertorriqueños en Puerto Rico y que para evitar monopolizar, aprueban darle 500 acres de tierra a las corporaciones porque así se aseguran que la tierra se use para lo que se supone, que es producir. Ese es el espíritu del preámbulo de la Ley de Tierras vigente.

¿Cómo se puede hablar de respeto y de tolerancia y de transparencia cuando basamos nuestro marco legal jurídico en la meta de resarcir a un pueblo en beneficio de los extranjeros que no pagan y son menos?

Es desde tales perspectivas del derecho al sentir y desde el derecho a la manifestación de la expresión humana en convivencia social que apunta a una solidaridad colectiva, que acoto el siguiente mensaje en cuanto a los actos por los que fui privada de mis libertades, sin que se me concediera el ejercicio de mi derecho a llamada, sin alimento, sin que se me interrogara por fiscalía y sin que se me informara de la razón de mi arresto sino hasta el momento en que me entregan la notificación de la citación que nos reúne en este día, víspera de la reunión con el Cuerpo de Ingenieros en cuanto al litoral costero que igual nos reúne.

Hay una cargada agenda hacia la exacerbación de nuestros recursos de todo tipo. Lo que se anteponga a eso es quien lleva todo el peso de la mal llamada justicia.

Para hacerme entender mejor dentro de la circunstancia presente, en la que se me acusa cinco horas después de arrestarme de entrar en terrenos privados para interrumpir “labores de limpieza”, tendría que referirme de lleno a cuestionar con qué derecho se hace nadie dueño de la tierra que le ve nacer en primer lugar, o cómo puede el gobierno agenciar una expropiación que, lejos de beneficiar al bien común, se inclina al lucro de unos pocos, y cuál es la documentación registral, tracto registral que recae sobre el lindero que nos ocupa, un área costera, llanamente denominada como marítimo terrestre por antiguas leyes españolas todavía vigentes que subrayan el derecho del pueblo a uso y disfrute de los litorales colectivos, en particular del lugar en que nace.

El problema que trae la jurisdicción de Borinquen como colonia sometida al yugo imperial, no solo arrastra la obsolescencia de leyes de siglo antepasado, sino que le suma la duplicidad de un sistema de cortes federalizado que dice sostener, sino que actúa en oposición a los mejores intereses de la conservación de patrimonios nacionales isleños. Así, desde el paso inmisericorde del huracán María, hemos sido víctimas como país de la más inusitada tala de nuestras más valiosas maderas, empezando por nuestras centenarias ceibas, que así como troncharon en Playas pal Pueblo, las llevaron de cuanto pueblo incluyendo sectores de Piñones adentro, donde arreciaron con una super gigante milenaria ceiba que ayudaba al ecosistema del área, hay una bahía bioluminiscente, un pequeño desvío solo para que conste en actas, que no se trata solo del litoral costero de Carolina, sino del daño malicioso a los nuestros.

Ante la acusación de rebasar terrenos privados me declaro inocente en tanto no se me han facilitado copias fehacientes de titularidad de los terrenos en cuestión, según debe constar en el Registrador de la Propiedad adscrito al Departamento de Justicia. Y de tener la titularidad, respetuosamente cuestiono la misma en aras del acceso público, sin costo, sin restricciones, sin intromisión policíaca, sin condenarnos por comer de los cocos de las palmas, sin multarnos por tener mascotas en la playa, o amenazarnos con tumbarnos las casetas que como todo lo demás, las venden en las tiendas pero son de uso ilegal, este es el confabulado sistema que resulta en una sociedad sin salud mental, que como pueblo no se hace las preguntas más elementales, como qué estamos haciendo con lo nuestro.

El litoral del Bosque Costero de Carolina lo están regalando al imperio. Acaban de garantizar menos acceso a los puertorriqueños menos pudientes que también hacen pueblo. Ese es el gran crimen ecológico de parte de nuestro moribundo colonial gobierno a punto de ser desbancado por el corporativo americano, en complicidad con las agencias de Recursos Naturales, el Cuerpo de Vigilantes, el Cuerpo de Ingenieros, la Administración para el Manejo de Emergencias, la Agencia para la otorgación de Reglamentos y Permisos, el remanente de los medios informativos y empresas periodísticas del país, así como la Uniformada de Puerto Rico, el Municipio de Carolina con su infraestructura, recursos y empleomanía, todos prestos a seguir haciendo ahora por la promesa jamás cumplida.

Y así se nos quedan con el País. Aunque verse privada de libertades no creo que esté en el plan de nadie, sinceramente presa o afuera, me siento presa. Vivimos un bloqueo comercial sin precedentes, una injerencia federal inaudita. En todos los sectores vemos una prisa por entregar arcas y recursos que son fruto del esfuerzo de un pueblo.

El litoral del Bosque Costero es parte de esos frutos, patrimonio también isleño. Un fenómeno ecológico. Entre los alegados acuerdos sobre estas cinco cuerdas, hogar de decenas de aves silvestres y endémicas, hogar de especies nativas, reiterando la ceiba, se dijo que no se iban a usar máquinas ni tala desmedida. Eso fue lo que vi ese día: no una limpieza sino una tala desmedida.

¿Qué se hace cuando se presencia un crimen? ¿Se revisan las normas de seguridad personal o se hace algo por salvar a la criatura? La víctima era un árbol. El genocidio es a un bosque. Yo brinqué una valla, ustedes ayudan a que nos sigan matando. Yo entré evitando de que hicieran eso. Insisto en los planos y en la diversidad de documentos, incluyendo vistas públicas que debieron efectuarse antes de iniciar construcción alguna.

Como ese día le dije al agente Bennet, a quien le adjudicaron el arresto que ordenara el comandante Carrillo, aunque él llegara después a las inmediaciones y nosotros al punto nos removimos tras percatar la comunicación del agente con su supervisor en términos de si “procedían con la orden”, le comenté al oficial que “ustedes violaron la ley primero”. Violentan sus propias leyes en favor del ambiente, en momentos en que todas las señales del mundo apuntan a más desastres sin precedentes, precisamente por enfatizar en ajusticiar a seres que prestan su voz a la Madre Tierra en oposición a otros que salvajemente y en aras de una inocua y ridícula gentrificada modernidad.

Mi real crimen es defender una playa, como quien trata de evitar que violen a una mujer que difícil puede hablar. Mi delito es intentar detener esa violencia mediante la denuncia.

De buena fe.

(La cita es el lunes 17 a las 9am en la Comandancia de Área de Carolina. Trasfondo: el pasado lunes 10 de junio fui arrestada por efectivos de la Uniformada de Carolina luego de rebasar vallas en protesta a la tala desmedida del Bosque Costero de Carolina y en denuncia a la falta de acceso a las playas que son del pueblo, así como un reclamo por documentos y transparencia de procesos que han llevado a la claudicación del litoral costero.)

6 comentarios en “La verdad sobre un arresto en el contexto del desmantelamiento del campamento Playas pa’l Pueblo”

  1. Esto pertenece al pueblo pues es área pública esto es erróneo y se están violando las leyes y estos están favoreciendo al extranjero para sacar al pueblo y sea para beneficio del bolsillo de unos. Esto es de nosotros y la tala qué hay. Estoy de acuerdo con Clemente fue nuestro HÉROE el Gobierno fue el tirano

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  2. Estoy de acuerdo con la defensa y la accion de Mara Clemente…sus expresiones nos dejan ver lo nefasto y lo propio…

    Un partimonio de unas costas con una playa que es de todos inclusive los avances y derechos de nuestra gente. Un lugar en que se documenta un a’rea ecolo’gica por ende un bosque donde se plataron a’rboles en su clase de valor …y mas aun un a’rea de sombras de el caliente sol de el Caribe.

    Vimos por medio de un video donde se estan violando muchas cosas pero mas se nos menciina una poda de arboles donde no hubo un respeto de las otras partes de la vaya… parte que en que se hivieron desmantelamientos de esra area boscosa. No veo la tolerancia y respeto a los derechos mas aun comñasion alguna por una lucha de ( 14 ) años, agradable ante nuestros ojos.
    Considero que no es justificable lo que sucedio’ ali. Asi mismo creo que ustedes tambie’n vieron este triste episodio. LAS PLAYAS SON DE EL PUEBLO.

    Le gusta a 1 persona

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