El Maestro II: profecía cumplida

Por Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

Nadie duda de la vigencia del pensamiento del prócer Pedro Albizu Campos.

Sus profecías se cumplen al pie de la letra.

Sus discursos y artículos sobre la explotación de Vieques, la usurpación de las riquezas nacionales, el despotismo y mollero imperial de Estados Unidos y la emigración boricua al Norte, entre decenas de temas, adquieren mucha más relevancia y actualidad en 2018, cuando se conmemoran 120 años de la ocupación norteamericana.

De ahí, además, la importancia del monólogo “El Maestro II” que el primerísimo actor Teófilo Torres presentó en cinco funciones vendidas a su capacidad el pasado fin de semana en la Sala Experimental Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce.

Esta vez, en comparación con El Maestro, cuyo vestuario evocó con realismo a Albizu, el histrión aparece vestido de manera casual, sentado frente a una pequeña mesa en la que escribe mientras saborea una taza de café.

Con iluminación tenue y a veces mínima, a medida que avanza la representación se comprende que el personaje reflexiona desde la circunstancia de una celda solitaria, aislada e invisible por tanto ruido y distracción.

El discurso anti imperialista es contundente y su indignación ante la humillación de los pasados 120 años es evidente.

El texto de Nelson Rivera y el montaje de Garvin Sierra se atemperan a la coyuntura del presente, aprovechando el poder de la semiótica mediante el despliegue de objetos e imágenes que aluden implícitamente a la quiebra de Autoridad de Energía Eléctrica, a los estragos del huracán María, a los ‘ídolos nacionales’ que enajenan a sectores de la población, al papel toalla que Trump lanzó como balón durante su visita tras María, a la comida basura distribuida por FEMA y el Cuerpo de Ingenieros después del ciclón y a la manipulación con noticias falsas publicadas por medios alineados con los grandes intereses financieros y políticos.

Don Pedro, a través de la puesta en escena, queda aprisionado u encarcelado por los símbolos del secuestro de la nacionalidad.

Así, de mucha validez y pertinencia, resulta el fragmento del breve monólogo en que el personaje alude a la mujer puertorriqueña.

“Las naciones están a la altura de sus mujeres. Un hijo está a  la altura de su madre y al comparar un degenerado hombre con una mujer, no se insulta al hombre, se insulta a la mujer. Tenemos que borrar nuestra idea de que la mujer simboliza o significa o representa la debilidad física, la debilidad moral. ¡Nooo! La mujer es la fortaleza física de la Nación; es la fortaleza moral de la Nación y la perpetua. Saludemos aquí a todas las mujeres de la Patria. Cuando las mujeres se lancen a la calle puñal en mano, pistola en mano y miren con desprecio a los hombres que corren, no quedará un hombre cobarde ni en Ponce, ni en Fajardo, ni en Vieques ni en ningún punto sagrado de la Patria”.

Recreado en Cabo Rojo, cuna del prócer Ramón Emeterio Betances, “El Maestro II” no solo representa a Don Pedro, sino a toda puertorriqueña y todo puertorriqueño que reconoce el derecho de Borinquen a su libre determinación y está dispuesto a luchar por la causa de su emancipación con métodos sagaces y estrategias creativas.

Reflexionan sobre El Maestro II

Tras la representación de “El Maestro II”, producción de Tranki, Inc. & Y No Había Luz, este medio digital conversó con Teófilo y Garvin Sierra, gestor del montaje escenográfico.

“Don Pedro queda encarcelado por el consumo, el capitalismo, por la falsedad a la que estamos atados, al exceso… es bien actual […] Parte del mismo escrito que le dan a Teófilo, lo leo. La obra cambió a partir de María. Hubo unos cambios para llevarlo a una actualidad. Y los elementos que encontré en la calle y recolecté como artista los empiezo a incorporar, como cuando habla de la educación, las escuelas y la universidad”, explica Garvin.

A preguntas de este medio, el primerísimo actor reconoció que El Maestro II representa la pluralidad de mujeres y hombres que se resisten a la destrucción de la Patria.

“Es una representación de todos nosotros en la voz de alguien que lo dijo 60 años atrás, que de alguna manera profetiza todo lo que ha sucedido: que nos estamos quedando sin País. Es lo que está pasando. Nos estamos yendo del País para dejárselo a otros”.

Del texto también capturó la atención de no pocos espectadores la alusión a la inacción del episcopado puertorriqueño. “En esa época Albizu tenía mucha comunicación con los obispos. Él no tenía antagonismos con ellos pero tampoco tenía miedo de decirles la verdad. Él dice que espera que alguna vez hagan algo y protesten porque, según su posición, ellos no hacían nada por denunciar la situación. Aunque Albizu era católico, representa todas las vertientes religiosas, desde el catolicismo, pasando por las religiones africanas hasta la masonería”.

Sobre el vestuario, en que aparece vestido en mahones, Teófilo explica que la intención es establecer empatía con el espectador promedio.

“Buscamos que la gente se identifique más. Puede ser un hombre contemporáneo, incluso mujer. Esas palabras pueden estar dichas por cualquier género”, concluyó Teófilo.

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